Los desgraciados, que nunca vivieron,
iban desnudos y azuzados siempre
de moscones y avispas que allí había.
Bueno, ya saben la que van líando con la fotito de marras. ¡Dios mío! la foto de un actor desnudo que se preapara para representar a Jesucristo con una foto del Cristo de Velazquez en sus genitales mientras le pintan la llaga del costado. Cierto. Una muesta escandalosa de gusto provocativo y blasfemo. Totalmente lícito que se pida que se retire por respeto a la religión católica y totalmente lícito el luchar por ello siempre que sea por defender el honor de Dios y no el de los hombres o asociaciones de hombres.
Lo que ya me parece menos coherente es el callar el origen de la foto.
La foto corresponde a la preparación en el camerino (no en vano es dentro de la alabada exposición fotográfica titulada "camerinos") del actor Asier Etxeandia en su caracterización de Dante y no de Jesucristo. Pues la obra para la que se estaba preparando era una adaptación de la obra que da título a este blog. En concreto de la parte conocida como Infierno. Una adaptación retorcida, enfocada en lo sexual y todas esas perversiones del arte posmoderno en la cual es lógico que Dante pueda acabar caracterizado como Jesucristo para crucificar sus perversiones que son las que le mueven por el inframundo mental.
¿Y por qué me parece poco coherente?
Porque el actor se preparó para tal obra en mayo de 2005 donde fue puesta en escena en el Teatro María Guerrero durante esa temporada . Un teatro que no es un teatro cualquiera o de titularidad del Ayuntamiento de Madrid, sino de titularidad nacional y dependiente del Ministerio de Cultura y sede del Centro Dramático Nacional (casi nada). ¿Donde estaban estas personas en 2005 cuando se representó tal obra y el actor salió así y con cosas similares ("audacia del vestuario lo llamó entonces la crítica") a escena avalado y financiado por el Gobierno de España. Me costa que algunos si estaban muy atareados con Leo Bassi en el Círculo de Bellas Artes. Todos salvo los obispos, claro está. Ellos nunca se mojan. ¿Pero con esta obra? La dejaron pasar sin pena ni gloria y ahora se escandalizan por una parte menor de la misma.
¿Se escandalizarán porque se recuerde que pasó sin pena ni gloria tal escándalo mayor a pesar de haber sido anunciada en el BOE y pagada por todos los españolitos y mostrada como acto cultural de, por y para todos los españolitos pero sin los españolitos?
El creador del engendro, un eslovano llamado Tomaz Pandur, muy ufano se permitía recordar eso de que el infierno "es un estado de la mente" (fruto magnífico de la catequesis moderna antropocéntrica) y hasta hacía una apoteósica alusión al ritual social presenciado en los funerales de Juan Pablo II. Es obvio que ante el título de la obra y su alusión a la catolicísima Divina Comedia y otras afirmaciones que en la neoconía actual de la Nueva Evangelización equivalen a un grito de petición de ayuda ante Dios (antes eran pecados públicos a evitar y reparar), la obra pasara desapercibida. Seguro que sería posible tirar de algún archivo copero o de medio eclesial para leer incluso alguna alabanza a la misma al estilo de la del obispillo italiano que honra a la que busca el rostro de Dios. Montar ahora la badana sin reconocer la falta previa de no haber hecho nada entonces es como mínimo incoherente, aunque mejor eso que nada.
Aunque quizás no hay incoherencia, sino simplemente se trata de tirar por donde tira la gente. El boca a boca que dice: "oye mira esto" y el conservador de a pie furibundo que se cabrea y dice "se van a enterar". Un poquito de darle a la manivela internera y ya está, ya hemos defendido a Dios y a España. Lo que ignora no existe. Eso sí, las causas por las que esas cosas siguen pasando y se van programando sistemáticamente obras destructivas, acompañadas del no menos sistemático "dolce far niente" de los pastores españoles, que alaban a esos conservadores Fraga style, pues permenence intocadas; intocables. Causas parias para una sociedad neocónica donde no se dan cuenta que en virtud de dichas causas España ya no es católica y que, de los católicos que quedan en España, la inmensa mayoría ya no cuenta para nada salvo para rellenar estadísticas autocomplacientes que mienten más que cuentan y mantenerlos ocupados en buen yantar y folgar hasta las próximas.elecciones sin que se note que cada vez son menos y cada vez más tibios. Mira, para eso vale también esto de las fotos escandalizantes, Siempre es bueno que concentren la atención mientras se pasa del escándalo cotidiano, como, por ejemplo, que no se hagan actos públicos de reparación por los escándalos mayores esporádicos y todo revierta en acción civil hazteoiresca de ciudadano católico ejemplar. Tengan cuidado no vayan a acabar como en el papel de Charo López en esa esperpéntica producción, que como toda obra humana no puede estar en absoluto domeñada por el error porque dejaría de existir (bueno eso para los que sepan metafísica):
Ella es una guía turística que representa al error del sistema. Una vulgar guía de Roma que cuando llega al infierno se vuelve loca.
Mas pronto el Vaticano y otros sitios
elegidos de Roma, cementerios
de la milicia que a Pedro siguiera,
del adulterio habrán de verse libres
No dejó de ser católico apostólico y romano nuestro genial Dante por decir esas palabras con las que encabezo el tema. Tampoco por mencionar a Constantino en relación con los males de la Iglesia:
Constantino, ¡de cuánto mal fue madre, no que te convirtieses, mas la dote
que por ti enriqueció al primer patriarca!
Tampoco dejó de ser católico apostólico y romano Petrarca en su memorable soneto a las decadentes costumbres de la curia romana que figura en su cancionero donde también aparece Constantino. Un cancionero alabado y citado por los Papas por las altas obras de piedad cristiana que en él se encuentran.
Manantial de dolor, albergue de ira,
aula de errores, templo de herejía,
si Roma ayer, hoy Babilonia impía,
por quien tanto se llora y se suspira;
oh, cruel prisión, oh, fragua de mentira,
do muere el bien y el mal se ceba y cría,
infierno del mortal, ¡qué asombro haría
que Cristo no te hiciese arder en pira!
Fundada en la humildad de pobre establo,
contra tu fundador el cuerno se alza,
oh puta sin pudor, ¿cual fe es la tuya?
¿Adulterios? ¿Riquezas del diablo?
No Constatino hoy más te viste y calza;
pero en el triste mundo se destruya.
¿Verdad que eso de la Iglesia Constantiniana suena muy progre y propio de católicos pocos piadosos que no aman a su madre la Iglesia? Esos modos y esos epítetos tan desagradables. Aunque sea poesía medieval y aunque Dante haya merecido una encíclica y las mayores alabanzas de los últimos Pontífices, esa manera de hablar de la autoridad romana, de decir Roma y compararla con Babilonia, auspicia un seguro protestantismo merecedor de toda censura. Bueno, eso parece, pero no es así.
Podemos pasar a la época contemporánea y ver las palabras del que fuera creado cardenal por Juan Pablo II, por su gran servicio a la Iglesia. Sobre todo sirvió como perito estrella del Concilio Vaticano II y uha sido no de los grandes maestros dominicos de la Nueva Teología. Me refiero a Yves Congar. Lo siguiente está sacado de una carta dirigida a su madre cuando el Santo Oficio, como a tantos otros teólogos lde a época (J. Ratzinger incluído), lo tomó por sospechoso de herejía.
Lo que me ha hecho quedar mal no son las falsedades (a sus ojos) que haya podido decir, sino haber dicho una serie de cosas que a ellos no les gusta que se digan. Haber abordado los problemas sin alinearme en la única dirección que ellos pretenden imponer al comportamiento de toda la cristiandad y que consiste en esto: no pensar, no decir nada, a no ser lo siguiente: hay un papa que lo piensa todo, que lo dice todo, y obedecerle es lo que constituye a uno como católico. Su pretensión sería ser absolutamente los únicos, y que, salvo un exiguo sector libre en materias de poca relevancia, lo único que se haga sea repetir y orquestar totalmente sus «oráculos», exclamando: ¡realmente es genial! Me han atribuido una audiencia y una influencia que yo sé muy bien que jamás he tenido. Y esto no lo quieren.
El papa actual, sobre todo desde 1950, ha desarrollado, hasta la manía, un régimen paternalista consistente en que él, y sólo él, dice al mundo y a cada uno lo que hay que pensar y cómo hay que actuar. Pretende reducir a los teólogos al papel de comentaristas de sus discursos, sin que, sobre todo, puedan tener la veleidad de pensar algo, de tener cualquier iniciativa fuera de los límites de ese comentario: excepto, lo repito, en un margen muy estrecho, perfectamente acotado y vigilado, de problemas sin consecuencias.
Los dominicos franceses han sido perseguidos y reducidos al silencio [...] porque ellos eran los únicos que tenían una cierta libertad de pensamiento, de iniciativa y de expresión. Ciertamente, se trataba sólo de una libertad dentro de la ortodoxia, pero una ortodoxia cuyas fuentes son también la Biblia, los Padres, etc. [...]; y, sobre todo, somos [los dominicos franceses] los únicos, como cuerpo, libres en, y al servicio de, la verdad; los únicos, como cuerpo, que ponemos la verdad por encima de todo.
[...] Está claro que, en estas condiciones, el ecumenismo no puede estar bien visto en Roma. Ésta sólo lo concibe de una manera: la sumisión incondicional.
Es mero deshaogo y algo más. Una auténtica reclama contra un vicio burocrático que tiende a confundir el sentire cum Ecclesia con el sentir en y con la curia romana haciendo de la teología poco más que un comentario de las actas pontificias. Ese vicio parece seguir vivo hoy tomado como una virtud y el opuesto no es la progresía, como tontamente se quiere dar a entender. El opuesto es la libertad dentro de la ortodoxia, porque lo que se entiende por progresía no es sino la misma mente tiranica vestida de heterodoxia y libertinaje.
Pero volvamos a Roma, a Constantino y a ese "protestantismo medieval" esta vez de la lapidaria sentencia de un santo que además es Doctor de la Iglesia. San Bernardo no duda en decirle al Papa Eugenio de donde ha heredado la Iglesia algunas de sus costumbres:
Vives junto al sepulcro de Pedro. El jamás se presentó vestido de sedas, cargado de joyas, cubierto de oro sobre blanco corcel, escoltado por soldados y acompañado de vociferante séquito. Pero desnudo de todo, tuvo suficiente fe para creer que podría cumplir el mandato salvador: Si me amas, apacienta mis ovejas. En estas cosas has sucedido a Constantino, no a Pedro.
Y respecto a los malos actos e injusticias de la curia, sólo hay un responsable para San Bernardo:
Vamos a tratar ahora de tus asistentes y colaboradores. Son tus más adictos, tus más íntimos. Si son virtuosos, serán extraordinarios para ti; de lo contrario, pésimos. Cuando te duele un costado, no puedes decir que te encuentras bien. Es decir, no creas que eres bueno si te apoyas en los malos. Porque tu bondad, ella sola, a nadie beneficia, conforme lo expuse en el libro anterior. Tu justicia personal no puede solucionar nada a las iglesias cuando prevalece la sentencia de otros que no piensan como tú. Por otra parte, rodeado de esa gente, ni siquiera puedes estar seguro de tu bondad, como si tuvieras cerca de ti una serpiente. Si nos amenaza un mal interno, de nada nos sirve refugiarse. Al revés, el ambiente familiar es una ayuda continua si es benigno. En todo caso, te alivien o te abrumen, todo dependerá exclusivamente de ti, porque tú los elegiste o los admitiste. Claro es que no me refiero a todos. Algunos te eligieron a ti, y no al revés. Pero sólo gozan de la competencia que tú les hayas concedido o permitido. Así que estamos en as mismas. Tú eres el único responsable de todo cuanto debas sufrir por culpa de quienes sin ti nada pueden decir. Prescindiendo ya de éstos, como puedes ver, no obres a la ligera cuando tengas que seleccianar o reunir a los demás colaboradores para desempeñar sus oficios.
San Bernardo no tiene pelos en la lengua, como pueden ver. ¿Qué habría dicho por ejemplo de los encubridores de hoy y de la responsabilidad de los que los eligieron? A lo largo y a lo ancho de la historia de la Iglesia se multiplican por doquier estos ejemplos de libertad y conciencia católica. Algunos de ellos en santos y doctores. Todos en personas que quiere servir a la Iglesia sin tener que se complaciente con el mal o el mundo y que sin ceder a pasión alguna lo denuncian y combaten ahíí donde consideran necesario denunciarlo Es la grandeza de la libertad de los hijos de Dios. Libertad dentro de la ortodoxia, que no libertinaje heterodoxo ni puritanismo encubridor. Algunos que solo conocen de la Iglesia una parcelita no se acaban de enterar de esta verdad que les es tan lejana e ignorada como las Américas antes de ser descubiertas.
Antes se hacía con armas la guerra;
y ahora se hace quitando a unos y a otros
el pan que a nadie niega el santo Padre.
Como se acerca Navidad y estoy ya harto de oir siempre las mismas cosas de la misma manera, osease en modo tornelliano o apolojético, voy a dar un requiebro al asunto.
Y es que la Iglesia está en guerra civil. Y para guerras civiles, una de mis favotitas: la guerra civil americana, que es de todo: de secesión; de norte contra sur; de azules y grises; de la libertad contra la esclavitud; de estados..., en fin, de todo menos de lo que habitualmente se cuenta y hay por debajo. Por eso y muchas cosas más es muy similar a lo que ocurre hoy día en la Iglesia.
Empiezo por una sencilla introducción cinematográfica que nos ha de presentar como se vive esa guerra civil en el bando que ha de admirarnos y atraer nuestras simpatías tal como admiró y atrajo las simpatías del Papa (ya hablaremos de ello en otra entrega) en su día. En esta escena de la adaptación cinematográfica de la trilogía de la familia Shaara (continuada por el hijo tras el padre) el piadoso general confederado Thomas "Stonewall" Jackson explica a su desmoralizado asistente el verdadero estado de cosas por el que ha de ejecutar a los que un juicio justo declare como desertores. En el fondo le explica el estado de cosas de la misma guerra, que ni es un juego de poder ni algo en lo que se juegan una mera inversión de dinero, prestigio o posición ideológica, sino un acto vital. O sea, lo que Santo Tomás llamaba una posición en la "verdad de la vida" en la que se juegan todo y de la que no se podrán recuperar si pierden. Ello lleva a la "verdad de la justicia". Salvador de Madariaga, en un estudio sobre la guerra de secesión americana quedaba intrigado y se preguntaba porqué el sur no lo había intentado más veces a lo largo de la historia como otros grupos en otras otras zonas geopolíticas europeas. No había entendido nada de lo que era el Sur y su posición vital, que para nada era un mero nacionalismo.
Pues eso mismo, La posición vital de uno de los bandos en la Iglesia no puede pasar por un acuerdo de medias tintas donde se puede obtener siempre provecho aunque se pierda pie en los órganos de poder, sino por la clarificación de los principios en liza en orden a un fin no meramente material que lleve a todos el pan cotidiano de la salud eterna que a nadie puede negar el Santo Padre. Si no se parte de esos presupuestos que deben dirigire el intelecto y la voluntad pues mejor callar antes que caer en la distorsión tornelliano propagandística de los hechos o en una fobia sistemática (un amigo ha inventado una palabra "filolefebvrismofobia") a un grupo de bautizados.
Todos los otros que tú ves aquí,
sembradores de escándalo y de cisma
vivos fueron, y así son desgarrados.
"Apolojeta": falsificación de "apologeta" que consta de una apología de la fe con mucha "jeta" (coloquialmente: caradura o desfachatez). Antiguamente se diría "apologeta ad hominem" o "apologeta falaz". Yo prefiero usar este término.
Obviamente la "apolojetica" sólo tiene razón entre católicos que están deformados. Gentes tan corta de vista que montan un taco por el nuevo escándalo del momento tras el de Paz Vega (un artista que hace un Belén con personas desnudas) mientras pasan por alto que el vicario de Cristo en un acto en una Iglesia permite que se invoque a una deidad pagana. Un acto que es mucho más grave y pernicioso para la Iglesia que la mierda de un artista que hace un Belén en plan nudista (me pregunto si han visto la Capilla Sixtina y hen escuchado la historia del "braguettone"). Me atrevería a decir que la invocación a Olokún ante el Papa complaciente para proteger al Vicario de Cristo, es un acto mucho más grave que toda la pederastia del clero, pero como la gente desconoce la moral y el objeto, fin y circustancias han sido reducidos a la repercusión mediático-social (una de las muchas circustancias a considerar aparte del fin y del objeto), pues nada. La "apolojética" hoy se aplaude mientras se obvia todo principio y se evita toda conclusión lógica.
Esto de gustar de la apolojética ocurre por ignorancia y deformación moral y doctrinal, y ,más allá de estas dos condiciones, a veces por una auténtica caradura para imponer un aquí no pasa nadacuando precisamente habría que ir vestido de saco para implorar el perdón de Dios y su gracia, obispos al frente. Escrito está: yo a los que amo, reprendo y castigo.
Por eso, mientras los apolojetas se dedican a maquillar los datos de la corrupción de la Iglesia para tener su pírrica victoria sobre la corrupción del mundo (diría el apolojeta: nosotros somos corruptos por unas decenas de miles menos que ustedes, luego, en realidad, somos mejores). Esta es la realidad de la Iglesia holandesa en su relación con la Iglesia Universal tal como la deja de manifiesto Rorate Coeli, sin entrar en números:
"Ahora sabemosen detalleexactamente quegran parte de lajerarquía de la Iglesiaholandesa-unade las iglesias nacionalesqueguió a la Iglesiauniversalen el camino que concluyó enel Concilio VaticanoIIy enla aplicación de lasreformas conciliares-desde las décadasdespués dela Segunda Guerra Mundial,hasta el Concilio,y después del mismo Concilio: abusode menores sistemático encubierto en una escala casi increíble- estaba espiritualmente muerta.
Esta fue laIglesia de"El Catecismo holandés", la "Iglesia del futuro", la Iglesiaque introdujola Comunión en lamano,la liturgiasalvaje, larecién inventada"plegariaseucarísticas",que no eran el canonque el rito romanosiempre habíaconocido: fue la Iglesia de vanguardia, que guió a los padres conciliares a laprimaveragloriosaque vendría después."
Lamentablemente para los apolojetas, la conclusión lógica no existe. No saben historia y no saben teología y por ello desconocen que un Concilio puede fracasar. O sea: fracasar en la consecución de su pretendida reforma. Y se seguirá fracasando en la reforma de la Iglesia mientras haya personas que se empeñan en mantener el estatus actual de cosas en la Iglesia como si no pasara nada. El apolojeta es tan feliz como el rey Pirro tras su victoria sobre los romanos, pero incapaz de concluir con el rey griego en buena lógical: "otra victoria como ésta y volveré solo a casa".
Yo por de pronto, de esta noticia tendría la base histórica y pastoral para suprimir el indulto de la comunión en la mano. Todo el que comulga en la mano debe saber que lo hizo al ser puesto de moda, contra ley y contra costumbre, por personas que viviían en un entorno espiritualmente muerto y complaciente con la pederastia. Un entorno susceptible de ser usado por Satanás para el mayor de los sacrilegios, que vemos hoy a diario y que no escandaliza a nadie. El manoseo de Nuestro Señor como cordero inocente entregado, tal como otros lo hacían con los niños. Y todo siguiendo el dictado que hace más de cien años se había dado desde instancias masónicas, como está bien documentado, en orden a arrancar la piedad eucarística de los fieles. Pero hacer esto es un sueño mientras existan quienes son capces de "apolojetizar" sobre la inemnsa bondad de que Nuestro Señor sea arrojado al suelo y pisoteado y manoseado en manos, bolsos y bosillos todos los días.
Por cierto, para variar, las autoridades religiosas no dicen ni mu sobre el "belén nudista". Aparte del "apolojeta", está el tibio, que ya no tiene ni cara que ofrecer, sino que la mantiene muy a gusto mientras todo le da más o menos igual. Pero en eso tiene buen ejemplo dentro del colegio episcopal.
Ahora estaba cogido por dos partes
una me hace callar, la otra me pide
que hable; y yo suspiro y me comprende
mi maestro, y «No tengas ningún miedo
de hablar --me dice-; háblale y revela
lo que con tanto afán ha preguntado»
-¿Qué hay de malo en que una señora pose en recinto sagrado cuasi desnuda para publicidad de un empresa de chocolates?
-Pues que es un sacrilegio gordísimo.
-¡Pero si está rezando!
-¡Véndaselo a otro, hombre! ¡Es un escándalo! Algo reprobable y digno de reprobación y algo más...
-¿Entonces, cuando se comete un sacrilegio, como usted dice: gordísimo, en sagrado hay que liarla porque es un escándalo?
-Efectivamente, creo que era Santo Tomás de Aquino el que decía que la verdad estaba antes que el escándalo que pudiera suscitar.
-Bueno, aunque no era exactamente así, se lo concedo todo. Pero ahora respóndame a una cosa, buen hombre, usted que es tan celoso de la casa de Dios.
-Usted dirá.
-¿Porqué no dijo nada cuando se invocó a una divinidad pagana en sagrado en la Porciúncula hace poco para publicidad de la paz del mundo? Una divinidad a la que además se sacrificaron seres humanos, por eso de hacerlo todo gordísimo.
Las posibles respuestas se las dejo a ustedes porque ahí se terminó la conversación.
Con fiereza me fueron adversarios
a mí y a mi partido y mis mayores,
y así dos veces tuve que expulsarles.
En la fiesta de la democracia todos ganan. Por lo menos cada cierto tiempo ganan unos y luego ganan otros. Hoy y ayer nuestros queridos memócratas celebran otra más de sus rituales y rutinarias fiestas mientras, en los dicasterios vaticanos llenos de cristianos anónimos, una estrella emergente en la Nueva Evangelización nos canta su optimista canción. Canción para un humanismo generoso en el que la humanidad, en cuanto género humano, que ahora es internacional, llegará a su esplendor en la solidaridad y la paz de todos los pueblos que sólo puede provenir de más allá de la Galaxia. Con ustedes el "Padre Laurie"
¡Oh tú, ciega codicia, oh loca furia,
que así nos mueves en la corta vida,
y tan mal en la eterna nos sumerges!
¿Qué diría usted si una Conferencia Episcopal poseyera un negocio editorial? Seguramente nada, en todo caso alabaría lo lícito de invertir y crear puestos de trabajos para hacer prosperar a la sociedad y de paso obtener unas lícitas ganancias con las que ir dando provecho a los dineros de la Iglesia.
¿Pero y si un día comprueba que esa editorial no sólo vende libros moralmente aceptables, sino todo tipo de libros contra la fe y la moral? ¿Que diría si tal negocio incluye un suculento negocio pornográfico de libros eróticos y demás material?
Hace tiempo exalté a mucha gente cuando puse una foto de Nuestro Pontífice Benedicto XVI con el editor de Playboy en España en plena audiencia felicitándose por un jugoso negocio sobre la publicación del Osservatore Romano en un periódico conservador liberal que era también editado por este señor. La foto era esta:
¿Puedo ser apoyado por el Papa mientras edito el Play Boy? Esa era mi pregunta. Nada más y nada menos. No dudaba del Santo Padre, sino de la trama que tenía alrededor y de algunos que tanto sonríen en esa audiencia. De hecho sigo convencido que el Papa fue engañado en este negocio. Algunos miserables, con el estilo de matar al mensajero, la emprendieron conmigo de muy mala manera sin mirar a lo que se decía. En fin, denunciar estas cosas nunca son agradables, pero es necesario hacerlo. Primero de todo por amor a la Iglesia, a la cual hay que querer siempre limpia de polvo y paja sin escandalizarse hipócritamente por nada de lo que se encuentre en sus rincones mayores y menores. Mil obstáculos no hacen una duda. Aparte de todo hoy tengo las manos muy limpias para seguir con este tipo de denuncias mientras a algunos se le caería la cara de vergüenza si de repente tuvieran que reconocer que por no luchar contra la pequeña podredumbre acaba apareciendo la inmensidad de todo un vertedero que sí puede hacer dudar a muchos de otras cosas. Algo similar a lo que pasó con la pederastia, sólo que ahora es con otra parte del negocio gomorriano. La noticia saltaba hace unos días en Internet, tras varios años de denuncias de laicos alemanes hartos de que no se hiciera nada.
Desde hace más de 10 años, un grupo de católicos comprometidos ha estado tratando de señalar lo que está sucediendo a las autoridades de la Iglesia, y están indignados por la hipocresía de la declaración del portavoz. En 2008, el grupo envió un documento de 70 páginas a todos los obispos cuyas diócesis han compartido la propiedad de Weltbild durante 30 años, detallando la evidencia de la venta de material cuestionable.
¡Increible! No. Totalmente creible y demostrable. De nuevo me van a llamar de todo, pero no puede ser que la Santa Sede mire siempre para otro lado cuando ocurren estas cosas. El Evangelio de hoy no puede dar para tanta inmoralidad y escándalo. No y mil veces no.
La prueba que desean muchos (porque ahora se dice que no aparece nada en sus páginas) es este caché de Google del día 24 de octubre pasado, donde pueden ver como se ofertan libros de la editorial pornográfica Blue Panther Books. Obviamente, al saltar el escándalo a la prensa, se apresuraron a borrar toda huella de venta inmoral de la página de la editorial, pero la caché de Google juega malas pasadas. Hela aquí:
En fin, que no hay duda del negocio que han estado haciendo hasta que les han puesto las verguenzas en público.
Participación de las diócesis alemanas en Weltbild
Pero aquí tienen (esto no han creido necesario borrarlo) algunas búsquedas de otros libros poco convenientes a la fe católica que venden sin tapujo alguno:
«Has visto --dijo- aquella antigua bruja
por quien se llora encima de nosotros;
y cómo de ella el hombre se libera.
Es evidente que el problema no puede resolverse cediendo a un feminismo que presenta líneas ideológicas extremas. No se trata sólo de que algunas personas reclamen el derecho a que la mujer tenga acceso a la ordenación sacerdotal. En su forma extrema, corre el peligro de minar la misma fe cristiana. Algunas formas de culto de la naturaleza y de celebración de mitos y símbolos están desplazando el culto al Dios revelado en Jesucristo. Por desgracia, esta forma de feminismo cuenta con el apoyo de algunas personas dentro de la Iglesia, incluyendo algunas religiosas cuyas creencias, actitudes y comportamientos ya no corresponden a lo que el Evangelio y la Iglesia enseñan. Como pastores tenemos que oponernos a las personas y los grupos que defienden estas creencias e invitarlos al diálogo honrado y sincero sobre las expectativas de la mujer, diálogo que debe proseguir incesantemente en el seno de la Iglesia.
Lo que acaban de leer no es una exageración de las muchas que corren por diversos sitios. Lo que han leído es una declaración del beato Juan Pablo II en la visita ad limina del VI grupo de obispos estadounidenses en 1993. Nótese cierta contradicción latente entre eso de "oponerse a personas y a grupos" y por el otro lado "invitarles al diálogo" sobre sus ahelos.
Hace casi veinte años de este mandato. Hace casi tres años que Benedicto XVI mandó una visita a las religiosas estadounidenses por este motivo, entre otros. Hará año y medio que expuse en los foros de Catholic.net el asunto de la brujería activa entre las personas consagradas. Hoy, todo sigue igual y no tiene visos de mejorar, al contrario. Hemos visto en la entrevista al hecicero de Asís como este se vanagloria del auge del paganismo en el mismo corazón de la cristiandad "donde tienen al Papa".
Ya puede hacerse visitas o lo que se quiera, no parece solucionarse nada. Ahí siguen las hermanas y ahí sigue la contradicción ya latente en el mandato de Juan Pablo II: oponerse a las personas y grupos que defienden las creencias por un lado e invitarlos al diálogo por el otro. El paroxismo lo tenemos en este Asís: invitar al hechicero (que de paso realiza sus ritos en suelo sagrado) y oponerse a la hechicería condenándola en la audiencia siguiente en flagrante continuidad de la desistencia de gobierno de la Iglesia que recuerda mucho a la queja que Dios pone en boca de sus profetas: este pueblo mío me confiesa con sus labios pero me niega con el corazón.
Mientras el paganismo, el gnosticismo y todo tipo de doctrinas y personas a las que hay que oponerse sigan siendo acogidas en recintos católicos, acumulando profanaciones de lugares y tiempos sagrados, y profanando los píos oídos del pueblo fiel, ya pueden hacer miles de dicasterios sobre nuevas evangelizaciones que el principal de los predicadores -fray ejemplo- sigue olvidado.
¡O milicia de cielo que ahora miro,
ruega por los que se hallan en la tierra
detrás del mal ejemplo desviados!
La noticia de hoy a unos días de Asís es que el Papa en su audiencia a los obispos de Angola y Santo Tomé en visita "Ad limina" ha condenado la hechicería y la brujería.
El Papa habló sobre el peligro de que se combine la religión católica con otras religiones tradicionales africanas que practican la brujería. Y es que aunque muchos de ellos están bautizados, caen en prácticas de brujería motivadas por costumbres culturales. El Papa condenó estos actos que en algunos casos llevan al sacrificio de niños y mayores.
Perfecto, estupendo. Es ni más ni menos que lo que manda la doctrina católica y el celo de pastor.
Ahora que tal un poco de ejemplo y una petición pública de perdón por la profanación de la Porciúncula y reparación ante Dios por lo que pasó con el hechicero en Asís hace unos días a la par que su condenación.
Así no habría que echar la culpa a los creyentes porque lleven escándalo y error al proceso hacía Cristo de los demás.
Así estos infelices no son dignos de ser llamados mis Ministros: son demonios encarnados, porque por sus delitos se conformaron con la voluntad de los demonios, y por eso hacen su oficio, (...) conduciéndolos á la culpa, los dirigen por el camino de la mentira, aunque el que los sigue, no puede excusarse de culpa, porque no puede ser precisado á culpa de pecado mortal, ni por estos demonios visibles, ni por los invisibles, porque nadie debe atender á la vida que tienen, ni seguir lo que ellos hacen; sino como os amonesto mi Verdad en el santo Evangelio, debéis hacer lo que os dicen, que es seguir la doctrina que se os da en el cuerpo místico de la santa Iglesia, declarada en la santa Escritura por medio de los Predicadores que van á anunciar mi palabra; y ay de vosotros si seguís su mala vida, o si los castigáis como merecen, porque me ofenderéis. Dejadlos con su mala vida, y vosotros to mad la buena doctrina, y déxad á mí el castigo, porque yo soy el Dios eterno, que premio toda buena obra, y castigo las malas: se les castigará por la dignidad que tuvieron de ser mis Ministros; y serán castigados mas rigorosamente, si no se corrigen, que todos los demás» porque recibieron mas de mi bondad; y así habiéndome ofendido tan gravemente, son dignos de mayor castigo. Asíque considera como son demonios, así como de mis elegidos te dixe gue eran ángeles en la tierra, y por eso hacían el oficio de ángeles.
Y así pues quien a aquel lugar nombrara
que no le llama Asís, pues esto es poco,
sino Oriente, si quiere ser exacto..
Las palabras del cardenal Etchegaray en este vídeo anunciando que la pluralidad de religiones es algo querido por Dios me han dejado anonadado. Esto no puede ser, me repito una y otra vez cuando contemplo un dicho que tan profundamente es combatido en toda la Sagrada Escritura y es el principio vital de la Redención: recapitular en Cristo todas las cosas.
Cierto que Dios dejó libertad a los hombres para el culto y reverencia debidas que exige la virtud natural de la religión y la conciencia de la primera ley de la naturaleza que es amar a Dios, percibido como Padre y Señor de todo y todos, sobre todas las cosas y entrar en una comunión amigable con el mismo que nos beneficia y es propia de nuestra condición racional. Pero eso no constituye religiones distintas, sino una única religión natural (patriarcal o universal, podemos llamarla) con un único Dios al que se da culto y reverencia libremente y que contrasta enormemente con las deformaciones decadentes de la amplitud del paganismo, lleno de errores a este respecto, sobre todo por su monoteismo y demás atributos que se ponen en Dios. Es tras la caída cuando esa unidad religiosa se pierde a causa del pecado y no podrá darse ya sino en y desde Cristo.
El pecado original lo que hizo fue deformar ese aspecto natural por el que el hombre percibe a Dios y se religa a él de manera que o bien se tenía un concepto errado de Dios o bien se tenía un concepto errado de la virtud de la religión. A veces ambas cosas a la vez, como fue la decadencia sincrética gnóstica del Imperio romano. Por eso no toda expresión religiosa que vemos en el mundo es buena ni permisible ni aceptable como igual que las otras. Mucho menos, querida por Dios, porque hasta pueden haber sido inspiradas por el maligno. Una vez revelado Dios (y volvemos a la importancia de que Dios haya revelado la Ley Natural porque era muy conveniente y necesario dado el estado histórico del hombre en que su corazón estaba confundido por el pecado), nos ha dado la religión verdadera a disposición de todos en la comunión sobrenatural con Cristo, a la que (por ser sobrenatural) se entra por el bautismo y se practica en los demás sacramentos de la Iglesia. Fuera de eso permanecen vigentes los parámetros de la ley natural para personas que desconocen a Cristo. Pero no se puede decir que Dios quiera que haya muchas religiones. Dios ha querido que los hombres practiquen la virtud de la religión según la ley inscrita en sus corazones, que es distinto. Religión sólo hay una ya en el estado histórico del hombre de naturaleza redimida y el profesar otra es idolatría y un cerrarse al don que Dios ha dado al hombre en Cristo, por mucho respeto que le tengamos al que inculpablemente no conoce a Cristo y afirmemos que Dios no le excluye de la salvación si verdaderamente es inculpable de su obrar ajeno a Cristo.
¿No resulta absurdo que en lugar de evangelizar con Cristo, se limite uno a mantener el plano natural en lo que llaman diálogo interreligioso y a poner en peligro la Buena Nueva por culpa de una mala presentación de ese plano natural que sigue vigente? Eso es Asis. Ese es el error pastoral de Juan Pablo II en Asís. Un escándalo magnificado y ampliado por los que tenían otros errores menos pastorales y más doctrinales. ¡Cuantas personas engañadas en esa falsa Iglesia presentada en los medios!
Es una impostura religiosa que los que conocemos a Cristo confirmemos en la idolatría a los que no lo conocen, dándoles a entender simplemente que para ellos su comprensión peculiar de la religión y la aplicación, más o menos conforme a la ley natural, que hacen es válida. Sin entrar en los que andan errados doctrinalmente, sí que podemos decir que es un gran error pastoral. Y todo como consecuencia de la inversión antropológica. Ya no es el Dios de la Revelación el horizonte, sino el Dios de la razón humana. Se han quedado en un plano natural sin reconocer que es meramente natural y que Dios se ha revelado donándose gratuitamente (sobrenaturalmente) en Jesucristo. Por eso he dicho mil veces que el único plano del diálogo natural entre religiones es el de la Summa contra Gentiles de Santo Tomás y en el plano doctrinal el de la Mortalium animos de Pio XI.
¿Dónde ha quedado San Pablo en su discurso a los Corinitios cuando habla de la comunión con los demonios? “Todo es lícito, pero no todo conviene; todo es lícito, pero no todo edifica. Nadie busque su provecho, sino el de los otros.
¿Dónde ha quedado la doctrina de Pio XI en la Mortalium Animos?
Tales tentativas no pueden, de ninguna manera obtener la aprobación de los católicos, puesto que están fundadas en la falsa opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables, pues, aunque de distinto modo, todas nos demuestran y significan igualmente el ingénito y nativo sentimiento con que somos llevados hacia Dios y reconocemos obedientemente su imperio.
Cuantos sustentan esta opinión, no sólo yerran y se engañan, sino también rechazan la verdadera religión, adulterando su concepto esencial, y poco a poco vienen a parar al naturalismo y ateísmo; de donde claramente se sigue que, cuantos se adhieren a tales opiniones y tentativas, se apartan totalmente de la religión revelada por Dios.
Me sumo al comentario de Ex Orbe al respecto. Estamos de nuevo en aperitivos escandalosos. Tan escandalosos como la comida que los Corintios hacían de las carnes sacrificadas a los ídolos.
Les dejo el verdadero espíritu del poverello de Asís:
Francisco le respondió (al sultán) con intrepidez que había sido enviado no por hombre alguno, sino por el mismo Dios altísimo, para mostrar a él y a su pueblo el camino de la salvación y anunciarles el Evangelio de la verdad. Y predicó ante dicho sultán sobre Dios trino y uno y sobre Jesucristo salvador de todos los hombres con gran convicción.
¡sed hombres, y no ovejas insensatas,
para que no se burlen los judíos!
Acontecimientos intensos estos días previos a Asís. El tictac de la bomba no sólo se ha acelerado con el comunicado de los obispos españoles ante las elecciones en el que obvian a conciencia que la Ley Natural fue muy convenientemente revelada por Dios dada la condición humana, sino con la polémica suscitada por las declaraciones del presidente de la Pontificia Academia para la Vida ahondando en el mismo punto crucial de que la Iglesia no está para decir que está bien y que está mal y desarrollando elementos poco claros y peligrosos de la moral sexual consecuente con la inversión antropológica que hace de la técnica el sustituto de la gracia. Como puntilla final tenemos la petición de una autoridad pública única mundial que emana de un dicasterio de la Santa Sede. No, no puede pasar por alto que es además secundando el poder mammonario de los bancos centrales. Demasiadas cosas para meditar. Demasiadas cosas que inciden sobre lo teologal de la fe poniendo al día dos mil años de contenidos que parecen dilapidarse en unos lustros y alterar el orden de las cosas. ¿Pero creen que esto no estaba previsto?
Siempre he tenido la convicción teologal de que el cuerpo místico de Cristo que es la Iglesia y la vida humana de Cristo no son cosas aisladas. Hay un nexo -llámenlo providencial, figurativo, típico o como deseen- entre las acciones de Jesús en su vida y las acciones de la Iglesia, que es su cuerpo extendido en la historia en comunión mística, de bienes.
El Catecismo de la Iglesia Católica tiene su mérito en la parte que habla de la "Prueba Final de la Iglesia". Difícilmente se puede resumir más una cuestión tan delicada en tres sencillos puntos (675, 676 y 677). En uno de ellos se afirma algo del nexxo al que me he referido anteriormente: "La Iglesia sólo entrará en la gloria del Reino a través de esta última Pascua en la que seguirá a su Señor en su muerte y su Resurrección (cf. Ap 19, 1-9)." Es obvio que se está reconociendo el nexo por el que la Iglesia sigue los pasos de su Señor en su vida, que vendría a ser figura típica de la vida de la Iglesia en el mundo.
Al hilo de todos estos sucesos, quiero participar un nexo que puede verse en las tentaciones de Cristo. No quiero hacer la obligada alusión a Dostoievsky porque parte de un presupuesto falso. Pero sí quiero recalcar que en el nexo mesiánico y tal como era entendido literalmente por los judíos de ese tiempo hay un elemento que nos induce a pensar que las tentaciones han de repetirse en la vida de la Iglesia antes de la Pascua definitiva..
“Ya en tiempos de los profetas existía la tradición según la cual el tiempo de la restauración de Israel, los tiempos mesiánicos, se verán precedidos de un período más o menos largo en el que se repitan las experiencias del pueblo de Dios en su peregrinación por el desierto antes de entrar en la tierra prometida. Pero, sobre todo, esta corriente de ideas penetraba íntimamente la conciencia del judaísmo contemporáneo de Jesús. Estaban convencidos de que el Mesías había de venir del desierto y que inauguraría la era mesiánica repitiendo la fenomenología del desierto” (Comentario de los Padres dominicos de Salamanca a la Biblia Nacar-Colunga)
La inversión antropológica ha hecho factible las tentaciones. Al fijarse en la humanidad, al sentir hambre y sed, como Nuestro Señor: la Iglesia no podía menos de quedar abierta para el asalto del mal. El ayuno y la penitencia, de nada valen si no esta la gracia de Dios operando en la humanidad de Cristo. Es un descuido que ya estaba advertido en el principio de este pasaje. Es el Espíritu de Dios el que lleva a Jesús al desierto para ser tentado. Sin ese Espíritu que mueve a Cristo nada se entiende.
¿Acaso no es patente como desde el Concilio para acá la Iglesia ha sufrido estas tentaciones en propia carne de modo especialmente visible?
La primera tentación: la de la suficiencia material del necesitado como objetivo primario: Si eres el Hijo de Dios, di que esas piedras se conviertan en panes.
La segunda la de la inmersión en el mundo sin miedo ni temor alguno: échate de aquí abajo, pues está escrito: Que te ha encomendado a sus Ángeles, los cuales te tomaran en las palmas de sus manos para que tu pie no tropiece contra alguna piedra.
Y el asalto definitivo está en le tercera tentación que es la del poder mundano: mostróle todos los reinos del mundo y la gloria de ellos. Y le dijo: todas estas cosas te daré si, postrándote delante de mí, me adoras.
¿Que decía el Catecismo?
Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (cf. Lc 18, 8; Mt 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra (cf. Lc 21, 12; Jn 15, 19-20) desvelará el "misterio de iniquidad" bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne (cf. 2 Ts 2, 4-12; 1Ts 5, 2-3;2 Jn 7; 1 Jn 2, 18.22).
Estamos ni más ni menos que en la tercera tentación hecha carne en la vida de la Iglesia. Ya no es la vida personal de cada cristiano en cuanto se nutre del Cristo humano que es tentado para impetrar la gracia que es lo único que puede liberarnos del pecado y la tentación. Estamos en un plano superior y mesiánico que en los tiempos finales refiere directamente a la venida de Nuestro Señor y al Juicio Final.
Cuando la Iglesia ha pedido que se ponga un gobierno mundial financiero, ha dado comienzo público al final de esta tercera tentación donde se mostrará la impotura religiosa suprema, preparada ya en las otras dos. Nuestro único anhelo a partir de ahora es pedir que se nos conserve en la fe mientras gritamos: ¡Ven Señor Jesús! La tremenda coincidencia de estos momentos con los momentos de las llamadas profecías de San Malaquías no deja de ser asombrosa y objeto de pía y sapiencial consideración mientras los sabios del mundo se dedican a altas disquisiciones de todo tipo y considerarán todo esto cuentos de viejas.
De tanto repetirla la canción suena ya a pura amargura por el aburrimiento y el sano sentido del pueblo latino impone el choteo tal como en su momento lo tuvo la canción original:
Solo una cosa, por aportar al sano y legítimo pitorreo de los que viven a gusto con este tic-tac episcopal. ¿Les parece a ustedes sensato que los mismos obispos den a entender que la Revelación no tiene nada que ver con la Ley Natural? ¿Para qué entonces han sido consagrados obispos del pueblo cristiano?
En su discurso sobre los fundamentos del derecho, pronunciado el mes pasado ante el Parlamento federal de Alemania, el Papa recordaba que “el cristianismo nunca ha impuesto al Estado y a la sociedad un derecho revelado, un ordenamiento jurídico derivado de una revelación. Se ha referido, en cambio, a la naturaleza y a la razón como verdaderas fuentes del derecho [...], la razón abierta al lenguaje del ser”. Nosotros hacemos nuestras consideraciones desde ese horizonte de los fundamentos prepolíticos del derecho, sin entrar en opciones de partido y sin pretender imponer a nadie ningún programa político. Cada uno deberá sopesar, en conciencia, a quién debe votar para obtener, en conjunto, el mayor bien posible en este momento.
¿No es esto una negación práctica de eso que se llama pecado original y que hizo necesario la revelación de dicha ley y la custodia de la misma por el magisterio de la Iglesia? Creo que era Pelagio quien negaba también tal consecuencia. Con esa manía de negar la conveniencia de la Revelación de Dios para la salud del hombre ell tic-tac de la bomba pelagiana se acelera. Nótenlo mientras leen esta cita de la Enciclopedia Católica en la voz Revelación:
La revelación de las verdades de la ley natural ciertamente no es inconsistente con la sabiduría de Dios. Él creó al hombre de manera de concederle dotes ampliamente suficientes para que alcance su fin último. Si hubiera sido de otra manera, la creación habría sido imperfecta. Si además de esto Dios estableció que el logro de la bienaventuranza fuera más fácil aún para el hombre al poner a su alcance un modo más simple y mucho más seguro de conocer la ley de cuya observancia dependía su suerte, esto es una prueba de la generosidad divina; no contradice la sabiduría de Dios. Asumir, como ciertos racionalistas, que solo puede explicarse la intervención excepcional sobre la base de que Dios haya sido incapaz de incluir su designio último en su plan original es una mera petición de principio. Más aún, la doctrina del pecado original proporciona una razón adicional para la revelación de la ley natural. Esa doctrina nos enseña que el hombre, por el abuso de su libre albedrío, ha tornado difícil la consecución de su salvación. Aunque sus facultades naturales no están radicalmente viciadas, su comprensión de la verdad se ha debilitado; su reconocimiento de la ley moral es oscurecido constantemente por dudas y cuestionamientos. La Revelación otorga a su mente la seguridad que él había perdido, y hasta cierto punto repara los males resultantes de la catástrofe que le había sobrevenido.
¡La que se ha líado con el abrazo que sor Verónica Berzosa ha dado al Papa!Tal como se puso la foto y se sacó el pie de página por algún medio pues se daba a entender una escandalosa rotura de protocolo. Muchos se han inclinado por ello. Es lógica tal opinión si se ve esa foto anómala y se da así la noticia:
Fue la gran protagonista del Congreso de la Nueva Evangelización. Sor Verónica, la fundadora de Iesu Communio, rompió todo los protocolos y, en vez de saludar al Papa, besándole el anillo del pescador, se abalanzó sobre él y se fundió en un largo abrazo con un Pontífice entre sonriente y sorprendido.
Lo primero de todo es que se ha ocultado la verdad completa de este hecho. Ni que decir tiene que la sor era una más entre un grupo de ponentes y en ningún momento adquirió protagonismo salvo el que compartía con el resto de ponentes. De hecho ni la presentadora del evento atinó con su apellido ni con el nombre de su congregación, trabucándose en el Berzosa así como en el sencillo latín como si leyera un texto escandinavo. Visto el video completo no parece la cosa tan escandalosa como a primera vista lo presentaban, ella cumple el protocolo saluda como se acostumbra hoy día y al final del brevísimo encuentro pide al Papa un abrazo que este le ofrece (al modo que se acostumbra en la liturgia) aunque quizás no esperaba que en plena efervescencia sentimental ella subiera más allá de los hombros con pleno contacto, agarre por un tiempo y beso final. Les dejo el vídeo para que lo vean por sí mismos.
Como se acostumbra, y para ello es para lo que algunos esconden cosas en este abrazo descontextualizando la foto, vamos a tener una opinión provocada dividida y preestablecida desde posiciones antagónicas y próximas a la sor. Por un lado se la considera fundadora de un carisma neoconventual y primaveral llamado Iesu Communio. Una acción que ha caido muy mal a mucha gente, incluso de pensamientos opuestos y por razones muy distintas. No voy a entrar en esa historia del cambio de carisma y prefiero seguir -de momento- el sabio consejo del rabino Gamaliel al sanedrín (Hechos 5, 34 y ss.) pues no otra cosa hace la Santa Sede con mucho sentido común cuando da sus aprobaciones ad experimentum. Espero que esta entrada sirva sobre todo para rezar por ellas. Volviendo al asunto: estas gentes han visto -y han sido provocadas a verlo- motivo de repulsa en ese abrazo. Como reacción natural, en una Iglesia dividida como la que vivimos, otros van a usar de ese antagonismo que se ha mostrado para mostrar su simpatía y admiración total por la hermana. Esta filia la mostrarán también desde posiciones preestablecidas que son las que se esconden en ese abrazo. Al final tenemos todo un juego de lo que esconden y lo que se esconde en este abrazo y el agua que unos y otros nos dan a probar que no es sino el veneno de la división en la Iglesia. Tampoco quiero entrar en esa historia de división que dejo para otro momento. Otros fianlmente con mucha más sensatez -o menos según se mire-, dirán que la monja no ha hecho nada malo, pero que quizás deba guardar sus efusiones con el Papa para ocasiones más intimas.
En este juego eclesial alrededor de un abrazo se puede llegar al paroxismo por los dos extremos, ya sea afirmando todo un montaje donde la sor ha preparado minuciosamente la rotura de protocolo en orden a aparecer como una fundadora estrella o, por el otro lado, llegando a ponerla como nuestra vicaria en el abrazo de amor que todos hemos de dar al Papa, lo que aparte de una cursilada, es muestra de que algo va mal en el concepto que uno tiene del Papa. Es aquí a donde quiero llegar. A lo mal que anda la cosa cuando unos y otros tienen estos arranques sobre un abrazo al Papa y no se ve lo obvio que late por debajo del hecho en sí.
Este paroxismo es similar a aquel con el que los censores de Santa Teresa de Jesús tachaban y corregían las audacias de la Santa en cuyas notas llegaban a ver un posible contubernio lésbico y anotaban a sus dichos de amor entre hermanas en el Carmelo un amenazador "¡Váyase con tiento!" Sin emabargo tachaban a la santa doctora que al comentar los primeros dos versos del Cantar de los Cantares decía lo siguiente:
¡Oh, Señor mío, que de todos los bienes que nos hicistes nos aprovechamos mal! Vuestra Majestad buscando modos y maneras y invenciones para mostrar el amor que nos tenéis; nosotros, como mal esperimentados en amaros a Vos, tenémoslo en tan poco que de mal ejercitados en esto, vanse los pensamientos adonde están siempre, y dejan de pensar los grandes misterios que este lenguaje encierra en si, dicho por el Espíritu Santo.¿Qué más era menester para encendernos en amor suyo y pensar que tomó este estilo no sin gran causa? Por cierto, que me acuerdo oír a un relisioso un sermón harto admirable, y fue lo más de él, declarando de estos regalos que la Esposa tratava con Dios. Y huvo tanta risa y fue tan mal tomado lo que dijo, porque hablava de amor (siendo sermón del Mandato, que es para no tratar otra cosa), que yo estava espantada. Y veo claro que es lo que yo tengo dicho, ejercitarnos tan mal en el amor de Dios, que no nos parece posible tratar un alma ansí con Dios. Mas algunas personas conozco yo, que ansí como estotras no sacavan bien —porque, cierto, no lo entendían, ni creo pensavan sino ser dicho de su cabeza—, estotras han sacado tan gran bien, tanto regalo, tan gran siguridad de temores, que tenían que hacer particulares alabanzas a nuestro Señor muchas veces, que dejó remedio tan saludable para las almas que con hirviente amor le aman, que entiendan y vean que es posible humillarse Dios a tanto, que no bastava su espiriencia para dejar de temer cuando el Señor les hacía grandes regalos; ven aquí pintada su siguridad.
Mi querida Santa Catalina de Siena llamaba al Papa "el dulce Cristo en la tierra" en una expresión que ha trascendido y que se encarga de recordarnos mil veces Paloma Gomez Borrero cada vez que la dejan. Ello no impedía a Santa Catalina poner el justo límite al amor en la exigencia propia del cargo y cantar las amargas verdades del barquero a tan dulce persona con toda la corrección del mundo y sin necesidad de poner una mano encima para bien o para mal, tal era su seguridad.
San Juan Bosco, cuando los enemigos de la Iglesia quisieron hacer caer al Papa en un juego de vanidad mediático y empezaron a promover el grito de ¡Viva Pio IX! en la Plaza de San Pedro, tuvo la acertada intuición de que el amor bien entendido al Santo Padre, se expresaba mucho más genérica y adecuadamente con un ¡Viva el Papa!. Con vivas al Papa acalló los improcedentes vivas a Pio IX. Alabanzas a un papa concreto que ya en tiempos anteriores a Santa Catalina repudió con intelegente juego de palabras el mismo San Bernardo a su discípulo, elegido papa, Eugenio III. Esto era también pisar sobre seguro por grandes enamorados.
Mezcla de amor audaz y respeto tenemos en los escritos de la beata Catalina Emmerich que no duda en decir como ha visto a dos ángeles presentar ante Dios Padre el cuerpo de Cristo desnudo metiéndose en su visión en la misma intimidad del cadaver de Cristo en el sepulcro, pero que poco después escribe como Jesús le dijo "no me toques" a la Magdalena a causa de la impetuosidad de ella, pues pensaba que Él vivía la misma vida de antes.
Por un lado se entra hasta lo más sagrado con suma audacia y por el otro se reprime la impetuosidad ante lo sacro. Son cosas distintas y compatibles. No solo para lo más sagrado, que es Cristo, sino también para su vicario. Para muestra y resumen de esta actitud de un alma santa ante el Vicario de Cristo, la de una audiencia de una eminente y santa doctora como Santa Teresa del Niño Jesús con toda la impetuosidad de sus quince años con S.S. León XIII. Está narrada por ella misma en su diario publicado como Historia de un alma. El texto es largo pero jugoso y muy interesante para comparar lo que vemos en él al estilo de tantos santos y lo que hoy echamos en falta:
Seis días pasamos visitando las principales maravillas de Roma, y el séptimo vi la mayor de todas: «León XIII...»
Deseaba que llegase aquel día, y al mismo tiempo lo temía. De él dependía mi vocación, pues la respuesta que debía recibir de Monseñor no había llegado y había sabido, Madre querida, por una carta tuya, que ya no estaba muy bien dispuesto en mi favor. Así que mi única tabla de salvación era el permiso del Santo Padre...
Pero para obtenerlo, había que pedirlo. Tenía que atreverme a hablar «al Papa» delante de todo el mundo. Y simplemente el pensarlo me hacía temblar. Sólo Dios sabe, y mi querida Celina, lo que sufrí antes de la audiencia. Nunca olvidaré cómo me acompañó ella en todas mis pruebas; parecía como si mi vocación fuese la suya. (Los sacerdotes de la peregrinación se dieron cuenta de cómo nos queríamos. Una noche estábamos en una reunión tan numerosa, que faltaban sillas; entonces Celina me sentó sobre sus rodillas y nos miramos con tanto cariño, que un sacerdote exclamó: «¡Cómo se quieren! ¡Esas dos hermanas serán siempre inseparables!» Sí, nos queríamos; pero nuestro cariño era tan puro y tan fuerte, que el pensamiento de la separación no nos inquietaba, pues sabíamos que nada en el mundo, ni siquiera el océano, podría alejarnos una de otra... Celina veía tranquila cómo mi barquilla se iba acercando a la ribera del Carmelo y se resignaba a quedarse en el mar tempestuoso del mundo todo el tiempo que Dios quisiera, segura de que un día también ella llegaría a la ribera objeto de nuestros deseos...)
El domingo 20 de noviembre, vestidas según la etiqueta del Vaticano (es decir, de negro, y con mantilla de encaje por tocado) y adornadas con una gran medalla de León XIII que colgaba de una cinta azul y blanca, hicimos nuestra entrada en el Vaticano, en la capilla del Sumo Pontífice.
A las 8, nuestra emoción fue muy profunda al verle entrar para celebrar la santa Misa... Tras bendecir a los numerosos peregrinos congregados a su alrededor, subió las gradas del altar y nos demostró con su piedad, digna del Vicario de Jesús, que era verdaderamente «el Santo Padre». Cuando Jesús bajó a las manos de su Pontífice, mi corazón latió con fuerza y mi oración se hizo ardiente. Sin embargo, la confianza llenaba mi corazón. El Evangelio de ese día contenía estas palabras: «No temas, pequeño rebaño, porque mi Padre ha tenido a bien daros su reino».
No, no temía. Esperaba que muy pronto sería mío el reino del Carmelo. No pensaba entonces en aquellas otras palabras de Jesús: «Yo os transmito el reino como me lo transmitió mi Padre a mí». Es decir, te reservo cruces y tribulaciones; así te harás digna de poseer ese reino por el que suspiras. Si fue necesario que Cristo sufriera, para entrar así en su gloria, si tú quieres tener un sitio a su lado, ¡tendrás que beber el cáliz que él mismo bebió...! Ese cáliz me lo presentó el Santo Padre, y mis lágrimas fueron a mezclarse con la amarga bebida que se me ofrecía.
Después de la misa de acción de gracias que siguió a la de Su Santidad, comenzó la audiencia.
León XIII estaba sentado en un gran sillón. Vestía simplemente una sotana blanca y una muceta del mismo color, y en la cabeza no llevaba más que un pequeño solideo. A su lado estaban, de pie, varios cardenales, arzobispos y obispos, pero yo sólo los vi globalmente, pues mi atención estaba centrada en el Santo Padre.
Ibamos desfilando procesionalmente ante él. Cada peregrino, cuando le llegaba su turno, se arrodillaba, besaba el pie y la mano de León XIII, recibía su bendición y dos guardias nobles le tocaban, por ceremonia, indicándole así que debía levantarse (al peregrino, pues me explico tan mal, que podría entenderse que era al Papa).
Antes de entrar en el salón pontificio, yo estaba completamente decidida a hablar; pero sentí que mi valor flaqueaba cuando vi a la derecha del Santo Padre ¡al «Señor Révérony...! Casi en aquel mismo instante nos dijeron de su parte que prohibía hablar a León XIII, pues la audiencia se estaba prolongando demasiado...
Yo me volví hacia mi Celina querida para conocer su opinión. «¡Habla!», me dijo. Un momento después estaba yo a los pies del Santo Padre. Después de besarle la sandalia, me presentó la mano; pero en lugar de
besársela, junté las mías y elevando hacia su rostro mis ojos bañados en lágrimas, exclamé:
«¡Santísimo Padre, tengo que pediros una gracia muy grande...!»
Entonces el Sumo Pontífice inclinó hacia mí su cabeza, de manera que mi rostro casi tocaba el suyo, y vi sus ojos negros y profundos que se fijaban en mí y parecían querer penetrarme hasta el fondo del alma.
«¡Santísimo Padre, en honor de vuestras bodas de oro, permitidme entrar en el Carmelo a los 15 años...!»
Sin duda, la emoción hacía temblar mi voz. Por lo que el Santo Padre, volviéndose hacia el Sr. Révérony, que me miraba asombrado y disgustado, le dijo:
«No comprendo bien».
Si Dios lo hubiera permitido, le habría sido fácil al Sr. Révérony alcanzarme lo que deseaba, pero Dios quería darme cruz, y no consuelo.
«Santísimo Padre (respondió el Vicario General), se trata de una niña que desea entrar en el Carmelo a los 15 años; pero los superiores están en estos momentos estudiando la cuestión».
«Bueno, hija mía, respondió el Santo Padre mirándome bondadosamente, haz lo que te digan los superiores»:
Entonces, apoyando mis manos en sus rodillas, hice un último intento y le dije con voz suplicante:
«¡Sí, Santísimo Padre! Pero si usted dijese que sí, todo el mundo estaría de acuerdo».
Me miró fijamente y pronunció estas palabras, recalcando cada sílaba:
«Vamos... vamos... Entrarás si Dios lo quiere...» (Y su acento tenía un no sé qué de tan penetrante y convincente, que aún me parece estar oyéndole).
Animada por la bondad del Santo Padre, quise seguir hablando, pero los dos guardias nobles me tocaron cortésmente, para que me levantase; y viendo que con eso no bastaba, me cogieron por los brazos y el Sr. Révérony les ayudó a levantarme, pues seguía con las manos juntas apoyadas en las rodillas del Santo Padre, y tuvieron que arrancarme de sus pies a viva fuerza...
Mientras me quitaban de en medio de esa manera, el Santo Padre acercó su mano a mis labios y después la levantó para bendecirme. Entonces los ojos se me llenaron de lágrimas, y el Sr. Révérony pudo contemplar al menos tantos diamantes como había visto en Bayeux...
Los dos guardias nobles me llevaron en volandas, por así decirlo, hasta la puerta, donde un tercero me dio un medalla de León XIII.
Celina, que iba detrás de mí, acababa de ser testigo de la escena que acababa de ocurrir. Casi tan emocionada como yo, tuvo no obstante valor para pedir al Santo Padre una bendición para el Carmelo. El Sr. Révérony, con voz, malhumorada, respondió: «El Carmelo ya está bendecido».Y el Santo Padre contestó con ternura:«Sí, sí, ¡ya está bendecido!»Papá se había acercado a los pies de León XIII antes que nosotras (con los caballeros). El Sr. Révérony había estado con él encantador, presentándolo como el padre de dos carmelitas. El Santo Padre, como muestra de especial benevolencia, posó su mano sobre la cabeza venerable de mi querido rey, como marcándole con un sello misterioso en nombre de Aquel de quien era verdadero representante...
Para entender el contexto protocolario hay que añadir que el protocolo de entonces hacía imperatoria la "adoración" al Papa. Un gesto por el cual uno se ponía de rodillas y besaba las sandalias del Pescador antes que el anillo. Aún en lo audaz e impetuoso del momento, que acaba con la joven sacada en volandas de la audiencia, la unción sacra que se respira en hechos e interioridad es de una altura pocas veces igualada.
Y es que el amor al Papa, y aquí ya podemos ir dando la clave de la comparación, no es un mero amor sensual al modo mundano en que uno se muestra con familiares y amigos. Mucho menos con la exaltación moderna de eso que han venido en llamarse "fans" y que parece hacer del dulce Cristo en la tierra un remedo de los Beatles en la mejor deriva errática del Observatore Romano. No. No necesita el Papa de esas exaltaciones que en ciertas audacias pueden disculparse y entenderse (el protocolo se hizo para el hombre y no el hombre para el protocolo), pero que cuando vienen como síntoma de una degeneración teológica y existencial de la misma caridad cristiana es un hecho que aunque no es grave en sí mismo, nos debe hacer pensar muy seriamente a donde vamos y que estamos haciendo.
El amor no es solamente un sentimiento. Los sentimientos van y vienen. Pueden ser una maravillosa chispa inicial, pero no son la totalidad del amor,ha dicho Benedicto XVI en su primera encíclica. Más clara aún es la enseñanza que da en la misma a continuación: El encuentro con las manifestaciones visibles del amor de Dios puede suscitar en nosotros el sentimiento de alegría, que nace de la experiencia de ser amados. Pero dicho encuentro implica también nuestra voluntad y nuestro entendimiento. Por tanto el mero sentimentalismo, presente en todo ese acto de "nueva Evangelización" que rodea al abrazo de Sor Verónica si es que ven el video del mismo, no es nada si no hay un claro entendimiento de lo que se está haciendo y un poner la voluntad a una con la de Dios según la inteligencia. Vale aquí para todos, cabeza y cuerpo, aquel consejo de San Bernardo a Eugenio III:
El primer efecto de la consideración es purificar la fuente misma de donde nace, o sea, la inteligencia. Demás de esto ella contribuye a gobernar los afectos, a dirigir los actos, a corregir los excesos, a ennoblecer y santificar las costumbres, a ordenar y embellecer la vida, a conseguir en fin la ciencia de las cosas humanas y divinas. Ella hace suceder el orden a la confusión, sabe unir lo disperso y juntar lo desunido, penetra en lo más secreto, descubre las trazas de la verdad, averigua lo aparente y falso de las cosas, descubre finalmente el engaño. Ella ordena de antemano las acciones que se han de llevar a efecto, no olvidándose de recapacitar sobre los actos realizados, para que no quede en el alma nada que necesite enmienda. Ella por fin en los casos prósperos presiente los peligros que nos amenazan y en los adversos nos fortalece para sobrellevarlos casi sin sentir sus efectos: aquello es propio de la prudencia, esto de la fortaleza.
Para eso, en los actos externos del cristiano, ayuda la buscada unción en los gestos y movimientos, sobre todo en la liturgia y los rituales de las cosas y personas sacras. Una modestia y un pudor de lo sacro para no caer en un mero sentimentalismo que puede acabar diluyendo todo en una mera socialización o imitación del mundo. Socialización, que no sólo se ha dado con el Santo Sacrificio del Altar, haciendo de la Santa Misa un mero encuentro simbólico-festivo; sino también con la figura del Santo Padre, al que se ha convertido de Vicario de Cristo, en un ídolo de masas; un líder mundano y un objeto de deseo y fetichismo similar a tantos otros símbolos de este mundo. Esto es algo que jamás vimos en los santos. ¡Váyanse con tiento en esto!