lunes, 16 de enero de 2012

De Roma y Babilonia (I)

Mas pronto el Vaticano y otros sitios
elegidos de Roma, cementerios
de la milicia que a Pedro siguiera,
del adulterio habrán de verse libres



No dejó de ser católico apostólico y romano nuestro genial Dante por decir esas palabras con las que encabezo el tema. Tampoco por mencionar a Constantino en relación con los males de la Iglesia:

Constantino, ¡de cuánto mal fue madre,
no que te convirtieses, mas la dote
que por ti enriqueció al primer patriarca!

Tampoco dejó de ser católico apostólico y romano Petrarca en su memorable soneto a las decadentes costumbres de la curia romana que figura en su cancionero donde también aparece Constantino. Un cancionero alabado y citado por los Papas por las altas obras de piedad cristiana que en él se encuentran.

Manantial de dolor, albergue de ira,
aula de errores, templo de herejía,
si Roma ayer, hoy Babilonia impía,
por quien tanto se llora y se suspira;

oh, cruel prisión, oh, fragua de mentira,
do muere el bien y el mal se ceba y cría,
infierno del mortal, ¡qué asombro haría
que Cristo no te hiciese arder en pira!

Fundada en la humildad de pobre establo,
contra tu fundador el cuerno se alza,
oh puta sin pudor, ¿cual fe es la tuya?

¿Adulterios? ¿Riquezas del diablo?
No Constatino hoy más te viste y calza;
pero en el triste mundo se destruya.


¿Verdad que eso de la Iglesia Constantiniana suena muy progre y propio de católicos pocos piadosos que no aman a su madre la Iglesia? Esos modos y esos epítetos tan desagradables. Aunque sea poesía medieval y aunque Dante haya merecido una encíclica y las mayores alabanzas de los últimos Pontífices, esa manera de hablar de la autoridad romana, de decir Roma y compararla con Babilonia, auspicia un seguro protestantismo merecedor de toda censura. Bueno, eso parece, pero no es así.

Podemos pasar a la época contemporánea y ver las palabras del que fuera creado cardenal por Juan Pablo II, por su gran servicio a la Iglesia. Sobre todo sirvió como perito estrella del Concilio Vaticano II y uha sido no de los grandes maestros dominicos de la Nueva Teología. Me refiero a Yves Congar. Lo siguiente está sacado de una carta dirigida a su madre cuando el Santo Oficio, como a tantos otros teólogos lde a época (J. Ratzinger incluído), lo tomó por sospechoso de herejía.

Lo que me ha hecho quedar mal no son las falsedades (a sus ojos) que haya podido decir, sino haber dicho una serie de cosas que a ellos no les gusta que se digan. Haber abordado los problemas sin alinearme en la única dirección que ellos pretenden imponer al comportamiento de toda la cristiandad y que consiste en esto: no pensar, no decir nada, a no ser lo siguiente: hay un papa que lo piensa todo, que lo dice todo, y obedecerle es lo que constituye a uno como católico. Su pretensión sería ser absolutamente los únicos, y que, salvo un exiguo sector libre en materias de poca relevancia, lo único que se haga sea repetir y orquestar totalmente sus «oráculos», exclamando: ¡realmente es genial! Me han atribuido una audiencia y una influencia que yo sé muy bien que jamás he tenido. Y esto no lo quieren.

El papa actual, sobre todo desde 1950, ha desarrollado, hasta la manía, un régimen paternalista consistente en que él, y sólo él, dice al mundo y a cada uno lo que hay que pensar y cómo hay que actuar. Pretende reducir a los teólogos al papel de comentaristas de sus discursos, sin que, sobre todo, puedan tener la veleidad de pensar algo, de tener cualquier iniciativa fuera de los límites de ese comentario: excepto, lo repito, en un margen muy estrecho, perfectamente acotado y vigilado, de problemas sin consecuencias.

Los dominicos franceses han sido perseguidos y reducidos al silencio [...] porque ellos eran los únicos que tenían una cierta libertad de pensamiento, de iniciativa y de expresión. Ciertamente, se trataba sólo de una libertad dentro de la ortodoxia, pero una ortodoxia cuyas fuentes son también la Biblia, los Padres, etc. [...]; y, sobre todo, somos [los dominicos franceses] los únicos, como cuerpo, libres en, y al servicio de, la verdad; los únicos, como cuerpo, que ponemos la verdad por encima de todo.

[...] Está claro que, en estas condiciones, el ecumenismo no puede estar bien visto en Roma. Ésta sólo lo concibe de una manera: la sumisión incondicional.

 Es mero deshaogo y algo más. Una auténtica reclama contra un vicio burocrático que tiende a confundir el sentire cum Ecclesia con el  sentir en y con la curia romana haciendo de la teología poco más que un comentario de las actas pontificias. Ese vicio parece seguir vivo hoy tomado como una virtud y el opuesto no es la progresía, como tontamente se quiere dar a entender. El opuesto es la libertad dentro de la ortodoxia, porque lo que se entiende por progresía no es sino la misma mente tiranica vestida de heterodoxia y libertinaje.

Pero volvamos a Roma, a Constantino y a ese "protestantismo medieval" esta vez de la lapidaria sentencia de un santo que además es Doctor de la Iglesia. San Bernardo no duda en decirle al Papa Eugenio de donde ha heredado la Iglesia algunas de sus costumbres:

Vives junto al sepulcro de Pedro. El jamás se presentó vestido de sedas, cargado de joyas, cubierto de oro sobre blanco corcel, escoltado por soldados y acompañado de vociferante séquito. Pero desnudo de todo, tuvo suficiente fe para creer que podría cumplir el mandato salvador: Si me amas, apacienta mis ovejas. En estas cosas has sucedido a Constantino, no a Pedro.

Y respecto a los malos actos e injusticias de la curia, sólo hay un responsable para San Bernardo:

Vamos a tratar ahora de tus asistentes y colaboradores. Son tus más adictos, tus más íntimos. Si son virtuosos, serán extraordinarios para ti; de lo contrario, pésimos. Cuando te duele un costado, no puedes decir que te encuentras bien. Es decir, no creas que eres bueno si te apoyas en los malos. Porque tu bondad, ella sola, a nadie beneficia, conforme lo expuse en el libro anterior. Tu justicia personal no puede solucionar nada a las iglesias cuando prevalece la sentencia de otros que no piensan como tú. Por otra parte, rodeado de esa gente, ni siquiera puedes estar seguro de tu bondad, como si tuvieras cerca de ti una serpiente. Si nos amenaza un mal interno, de nada nos sirve refugiarse. Al revés, el ambiente familiar es una ayuda continua si es benigno. En todo caso, te alivien o te abrumen, todo dependerá exclusivamente de ti, porque tú los elegiste o los admitiste. Claro es que no me refiero a todos. Algunos te eligieron a ti, y no al revés. Pero sólo gozan de la competencia  que tú les hayas concedido o permitido. Así  que estamos en  as mismas. Tú eres el único responsable de todo cuanto debas sufrir por culpa de quienes sin ti nada pueden decir. Prescindiendo ya de éstos, como puedes ver, no obres a la ligera cuando tengas que seleccianar o reunir a los demás colaboradores para desempeñar sus oficios.

San Bernardo no tiene pelos en la lengua, como pueden ver. ¿Qué habría dicho por ejemplo de los encubridores de hoy y de la responsabilidad de los que los eligieron? A lo largo y a lo ancho de la historia de la Iglesia se multiplican por doquier estos ejemplos de libertad y conciencia católica. Algunos de ellos en santos y doctores. Todos en personas que quiere servir a la Iglesia sin tener que se complaciente con el mal  o el mundo y que sin ceder a pasión alguna lo denuncian y combaten ahíí donde consideran necesario denunciarlo Es la grandeza de la libertad de los hijos de Dios. Libertad dentro de la ortodoxia, que no libertinaje heterodoxo ni puritanismo encubridor. Algunos que solo conocen de la Iglesia una parcelita no se acaban de enterar de esta verdad que les es tan lejana e ignorada como las Américas antes de ser descubiertas.

M.D.

viernes, 13 de enero de 2012

Rumores romanos y una confirmación en la FSSPX

Mas dime, de la gente que camina,
si ves alguna digna de noticia,
pues sólo en eso mi mente se ocupa.


El rumor era imparable. No ha pasado desapercibida para algunos la coincidencia de que hoy el Papa haya recibido en audiencia  por la mañana al Cardenal Castrillón, antiguo prefecto de Ecclesia Dei y por la tarde al Cardenal Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Parece la conjunción perfecta para una respuesta a la FSSPX. Primero se aconseja con Castrillón y después lo comenta con Levada.

Ahí está el rumor sobre unas audiencias. Y todo quedaría en eso de no ser que esta noche hay novedades en DICI, el órgano oficial de noticias de la Fraternidad.

Bajo el título de "Correo para Roma" se abre un comunicado donde se nos dice que tienen a bien el hacer saber que en la documentación mandada a Roma por la Fraternidad y como complemento a la respuesta dada por Monseñor Fellay "se acompaña el estudio sólidamente argumentado del padre Jean-Michel Gleize".

Así mismo comunican que "en lugar de especular sobre la naturaleza de la respuesta del Obispo Fellay, es mejor estudiar el texto completo del padre Gleize en el "Courrier de Roma" (Correo de Roma) que con la edición de diciembre se ha transformado en "Correo para Roma.".

¿Que parece dar a entender la Fraternidad? Pues lo más claro de todo, creo que no esperan una respuesta simple de Roma porque lo suyo no ha sido tampoco una mera respuesta de sí o no. El asunto toma un cariz interesante, sobre todo por esa recomendación de estudiar todo el artículo de Gleize en lugar de especular sobre la respuesta de Fellay. Parece precisamente que lo que desean de Roma es una posición oficial (condena o absolución) sobre lo que se dice en dicho artículo, aunque bien pudiera ser otra cosa. De cualquier manera, seguramente se avecinan más novedades.

M.D.

miércoles, 11 de enero de 2012

No me gusta hablar de ello, pero hay movida...

Díjome: «Aquí con más de mil me encuentro;
dentro se halla el segundo Federico,
y el Cardenal, y de los otros callo.

No me gusta hablar de las movidas cardenalicias y curiales diversas. Lo considero un juego versallesco muy apto para mentes poco católicas y de talante ciertamente político más que eclesial. Yo prefiero seguir la línea de aquel San Bernardo que aconsejaba a su antiguo discípulo, elegido papa Eugenio III, que se cuidara de todos los que en palacio gritaban su nombre ¡Euge! ¡Euge!.

El genio de San Bernardo lo hacía usando del texto latino de la Vulgata donde la interjección "euge" aparece en varios sitios y se asemeja al grito del nombre del pontífice. El juego de palabras queda para este tema muy claro a la luz del versículo 25 del salmo  35:  non dicant in cordibus suis euge euge animae nostrae nec dicant devoravimus eum. Les dejo a ustedes encontrar el sentido para que practiquen latín, sólo les digo que un equivalente moderno de este juego de palabras sería decir hoy en italiano Bene! Bene! Tutto va bene dirigido a nuestro pontífice actual Benedicto, cada vez más anciano y devorado por su curia en la que seguramente ya algunos van pensando en futuro, mientras otros ven su último presente. 

Otra cosa, hablando de pérdidas. Se ve que en el siglo XII, San Bernardo ya previó los problemas de las alabanzas multitudinarias al Pontífice para perderlo. No sólo se puede perder a un anciano célibe con el besito cariñoso de una joven monja, algo difícil pero plausible, sino con la ilusión de ser un gran pescador de hombres que atrae a las multitudes a la fe y lleva a la Iglesia a un nuevo estado de superación. Esto si es mucho más factible. Anécdota similar tenemos de San Juan Bosco con Pio IX. El Juanpablismo hace caso omiso de esto y mucho menos la JMJización de la Iglesia, que en ciertos aspectos me llega a recordar esa maravilla de la propaganda titulada "El triunfo de la voluntad". Tan similar es que hoy día se podría repetir dicha película toma a toma con escenas tomadas de la JMJ. De no mediar el plano sacramental, cualquiera diría que estamos ante otro triunfo de la voluntad que en este caso se ha impuesto a la primacía de la gracia. Decir que uno ha puesto lo mejor de su voluntad y que luego la gracia lo fructifica es herejía semipelagiana, así que dejo también a ustedes el meditar sobre lo que en realidad distingue al católico del mundo que muestra su "voluntad de poder" como triunfo. Ya les di una pista con el plano sacramental que enmarca la economía de salvación. 

No es de esto de lo que quiero hablar y me voy de tema. Me centro. Quiero hablar, a pesar de que no me gusta, de la movida que hay en la CDF (según la costumbre hodierna de nombrar todo por sus siglas y que tan bien dejara registrada Dámaso Alonso en su poema al siglo de las siglas. Bien, parece que en la Congregación para la Doctrina de la Fe se barajan cambios en toda la línea: el prefecto y el secretario. Recién está el nombramiento de un insigne tomista dominico como consultor de dicha congregación Serge-Thomas Bonino. Ahora tenemos la movida de los cambios, desde la esperpéntica que nos anuncia Rorate Coeli a los que se rumorean sobre el cansancio del cardenal Levada y quien van a ser su sucesor. La movida huele porque se ha notado en la chapuza de la nota pastoral. ¿A quien se le ocurre anunciar una nota pastoral de dicha congregación (lo de la nota en sí es inusual, aunque no fuera de cometido) y sacar tres días antes de la publicación de la misma un resumen a modo de comunicado sobre la nota? De la confesión oficial de Lombardi de que toda comunicación oficial en la curia es una pura chapuza no digo nada porque por sí misma dice todo de todo.

Algo no marcha coordinado, digan lo que digan. Hay cierto desconcierto y descordinación en las alturas de la curia y eso produce mayor desconcierto y seguramente tibieza en su trabajo en los funcionarios de la misma. Al lado de todo la documentación que, en lugar de la respuesta que esperaban, mandó la FSSPX (perdonen por otra sigla) a dicha congregación justo antes de estas movidas. ¿Tendrá que ver algo? No lo se, pero seguro que nadie en este mundo del posconcilio y en pleno año de la fe, estará a gusto de cerrar "la mayor gracia para la Iglesia Católica en estos tiempos" con el maravilloso fruto de un cisma con el que parte de los católicos no estaría de acuerdo porque no los ven cismáticos o al menos no tanto como se ve a otra gran parte de los católicos. Pero quien sabe, igual ese es el precio de una tiara en medio de tanto desconcierto. Bueno, no me gusta hablar del tema, pero ya he hablado. A ver que sorpresas nos depara el año de la fe. Año que debe ser de la fides qua y de la fides quae y no sólo de una cara de la moneda. En medio, delicados viajes del Papa en un mundo donde cada vez hay más odio a Cristo.

M.D.

domingo, 8 de enero de 2012

Odium Theologicum



Toda maldad, que el odio causa al cielo,
tiene por fin la injuria, y ese fin
o con fuerza o con fraude a otros contrista

Hace tiempo, una de las famosas diatribas antilefebvrianas del Padre Iraburu a raiz de una discusión con alguien que le recriminaba el uso del sobrenombre católico concluía así:
"Nos niegan incluso el derecho a llamarnos InfoCatólica, nombre al que estamos dispuestos a renunciar una hora después de que hayan renunciado a su nombre Panorama Católico Internacional, Catholic.net, Informations Catholiques Internationales y cien o quinientas publicaciones más que llevan nombres análogos. El odium theologicum les ha llevado a perder el sentido del ridículo"


La persona que le discutía insistía en estos tres puntos:
1) Nadie niega ningún derecho. El Código de Derecho Canónico establece en su canon 300 que "Ninguna asociación puede llamarse «católica» sin el consentimiento de la autoridad competente...". En todo caso, corresponde exhibir la correspondiente autorización.

2) Por lo mismo, el uso por parte de otros sites del término "católico" dependerá de la concesión o no de dicha autorizacion. El problema pues no puede diluirse en un alegre "si todos lo hacen, qué más da". Es un fuerte error de razonamiento.

3) Presuponer odio teológico, esto es, una formalidad contraria a la caridad cristiana en grado sumo a quien hace una observación de esta naturaleza me parece incalificable. Realmente estoy estupefacto y espero que el P. Iraburu rectifique, proque en esta controversia ha dicho lo más grave. No cabe la victimización.

El caso es bien actual por cuanto conocemos de casos donde la autoridad eclesiástica ha prohibido el uso de tal sobrenombre.

Pero no es esta actualidad la que me preocupa, sino aquella que he subrayado en negro y que hace referencia precisamente al "odio teológico". 

Sobre el odio teológico hay tanto escrito que no merece la pena tratarlo mucho más, digamos que los mayores doctores de la Iglesia lo sufrieron muchas veces en propia carne y que jamás respondieron al mismo salvo con ciencia y buen humor. A mi me importa la actualidad de dicho concepto. 

Digo actualidad porque mientras que Iraburu se quejaba de que le profesaban un odio teológico a infocatólica, en dicho portal no se cuidan de hacer expresión del más puro odio a otros hermanos católicos en esta forma escogida por Luis Fernando, el director, acosenjando a uno de los bloggers el no debatir con otros católicos:


Tu mera presencia allá donde te atacan y faltan al respeto incumple el mandato de Cristo de no arrojar perlas a los cerdos, así que no les dediques ni un minuto a esos amargados. Y segundo, no admitas en tu blog comentarios de esa chusma.
Como dice el refrán, no hay mejor desprecio que no hacer aprecio. Y esa gente no se merece ni que se la desprecie. No tienen entidad para ello.

Creo que a la vista de este modo de proceder, más que nunca debería plantearse el Padre Iraburu si es el sobrenombre de católico el que realmente merecen con independencia de cualquier otra formalidad jurídica. Como dicen los hegelianos: un poco de autocrítica no está mal. Como decimos los católicos: hagan un examen de conciencia.

M.D.

jueves, 5 de enero de 2012

Mentir a los niños siempre es pecado

¿A vuestros reyes qué dirán los persas
al contemplar abierto el libro donde
escritos se hallan todos sus pecados?


Llega la noche de la ilusión, la noche mágica... miles de epítetos para camuflar lo que no es más que un burdo acto moral que consiste en engañar a unos niños (algunos ya con uso de razón) de modo que crean que unos reyes de oriente vienen cada 6 de enero a ponerles regalos según lo bien que se han portado.

No hace falta entrar en el pastoso mundo comercial que está detrás de esta engañifa para calificar en principio tal acto. Una inmoralidad, porque no se hace sino mantener engañado a los niños en una edad crítica para asumir y comprender como actúan sus padres y el mundo de los mayores. Miren el asunto desde otro punto de vista: estos niños crecen convencidos de que los mayores son capaces de engañarlos y de hecho los engañan. No sólo los engaña ya el compincheo del mundo, sino sus propios padres y familiares. El día que se dan cuenta de esta realidad, y es un hecho que se darán cuenta más temprano que tarde y no por los padres, sino por el compañero espabilado habitual que sabrá ponerles los pies en el suelo, esos niños habrán aprendido que es lícito mentir de alguna manera. Esa es la triste realidad en la que han convertido la Epifanía de Nuestro Señor.

El daño espiritual que se suma a la materialización de la misma en forma de ambición de regalos es una herida sangrante que sólo una predicación enérgica contra esta insana costumbre puede corregir.  No obstante siempre habrá moralistas dispuestos a justificar todo y tontos católicos que guíados de la mano de los que hacen mercaderías y sirven al reino de mammon que se presten a ello.

Les ofrezco una alternativa católica desde la vida teologal:

Mi hija sabe desde el primer momento que son los padres los que regalan a sus hijos. No existen reyes magos que viajen de Oriente a poner regalos en los zapatos. Pero he aquí la diferencia: a mi hija la fui introduciendo en la verdad según la fe y no según la costumbre que ya torna cuasi pagana. Los Santos Reyes Magos son ante todo santos. Personas que están en el cielo con Dios Nuestro Señor por su vida de santidad y que pueden ser invitados a la oración personal, como es costumbre inmemorial en la Iglesia. A mi hija le fui explicando poco a poco como son los padres los que hablan con los reyes que están en el cielo en su oración y deciden con ellos los regalos para sus hijos. Claro que esto supone que los niños deben haber visto a sus padres hacer oración y saber de algún modo lo que es eso. El estadio posterior fue introducirla a hablar con los reyes en su modo infantil de hacer oración para examinarse y ver lo que podía merecerse ante aque que nació desnudo y el estado final es el compartir esta misma mentalidad contra los pobres que han hecho de la mentira y de la falsificación de la fe una tradición incompatible con la fe católica. Este día se hace oración con los santos reyes y nos acercamos a aquel a que ellos adoraron y agasajaron y comparamos nuestra vida con la suya para ver que merecemos. Incluso la carta a los reyes puede ser abordada, bajo ciertas precauciones, como una cuenta de concienci, aunque yo prefiero personalmente que la haga ante Dios y que no ponga nada por escrito.

Mi hija no tiene todavía diez años y se ríe mucho de los mayores que tratan de engañarla con ese ¿qué te van a echar los reyes este año? Tengo cientos de anécdotas que se pueden imaginar. En consecuencia ella tiene una confianza en sus padres que no observo en otros niños de su edad y entiende como en el mundo que la rodea, unos mienten y otros no y que esos que mienten no son dignos de confianza. Lo mejor de todo que entiende que en el colegio muchas veces intentan engañarla. No en vano los profesores meten también la pata estos días y eso ayuda a preservarla de las ideas nefastas que puedan venir en el colegio. Lo cuenta todo y confía en todo lo que decimos porque sabe que no le mentimos y así podemos filtrar lo bueno de lo malo complementando y, tristemente, corrigiendo y rellenando la labor educativa que tendría que dar una escuela que se preciara de ello. Ni la realidad de la muerte ni la de la vida se la hemos ocultado jamás. Los que me conocen ya sabe que asiste a los funerales desde los poco años de edad y está presente en los velatorios para espanto de los mayores de poca fe que no entienden que un niño pueda comprender lo que es la muerte. En este punto, para ella somos no sólo sus padres, sino aquellos a los que abre su alma porque confía en ellos. Supongo que cuando llegue la adolescencia algún camino habremos allanado.

Ustedes son muy libres de seguir engañando a sus hijos, pero no digan que eso está permitido por la fe católica. El engaño, aunque sea a un niño, es pecado. Y antes morir que pecar. Que se apliquen el cuento todos los clérigos que también se prestan al luciferino juego de esta noche.

M.D.

miércoles, 4 de enero de 2012

Ab hominibus Apostolicae Sedi maxime infensis

Quieres saber quién hay en esa hoguera
que aquí cerca de mí lanza destellos
como el rayo de sol en aguas limpias.

¿No saben latín para entender el texto del título? Lástima, deberían aplicarse el propósito de año nuevo de aprender latín de hace un par de entradas para no perderse esta frase tan singular que habla de algo hecho "por unos hombres muy desgraciados en el servicio a la Sede Apostolica". 

La frase no está sacada de ningún enemigo de la Iglesia o de un hereje o cismático atacado por esta, sino de los decretos de la misma Santa Sede. Para precisar más, está sacada del pontificado del último de los sucesores de Pedro que ha sido canonizado: San Pio X y nos habla de cierta muchacha entregada a sus enemigos: data igni cremanda ab hominibus Apostolicae Sedi maxime infensis, nimis aegre ferentibus se a puella devictos
"Entregada para ser quemada en la hoguera por unos hombres muy desgraciados en el servicio a la Sede Apostolica, demasiado temerosos de ser conquistados por la doncella." La frase está tomada del decreto de milagros para la beatificación de Juana de Arco, promulgado en 1909 por la Sagrada Congregación de Ritos (AAS 1, p.168). No le duelen prendas a la Santa Sede ni a los católicos que leían estos decretos reconocer cuando los hombres que la sirven meten la pata. Y en este caso, una metedura de pata bien gorda, ya que hablamos de la muerte de una inocente condenada injustamente al más terrible de los suplicios; iniustissimum subiit acerbissimumque supplicium! dirá Benedicto XV en la homilía de su canonización en 1920.

El proceso a Juana de Arco "es una página conmovedora de la historia de la santidad y también una página iluminadora sobre el misterio de la Iglesia, que, según las palabras del Concilio Vaticano II, es “al mismo tiempo santa y siempre necesitada de purificación” (LG, 8). Es el encuentro dramático entre esta Santa y sus jueces, que son eclesiásticos. Juana es acusada y juzgada por estos, hasta ser condenada como hereje y mandada a la muerte terrible de la hoguera. A diferencia de los santos teólogos que habían iluminado la Universidad de París, como san Buenaventura, santo Tomás de Aquino y el beato Duns Scoto, de quienes he hablado en algunas catequesis, estos jueces son teólogos a los que faltan la caridad y la humildad de ver en esta joven la acción de Dios" (Benedicto XVI, Audiencia 19-1-2011)

Veinticuatro años se tardó en limpiar canónicamente la fama de la doncella después de que fuera condenada por sus enemigos, entre los que estaba presente un cardenal. Cuatro siglos más tarde sería elevada a los altares. El próximo día seis se cumplen seiscientos años de su nacimiento. Todo lo que se pueda decir sobre ella y su vida es poco. Como bien dice el Papa es una página iluminadora del misterio de la Iglesia; la vida de santidad.de una mujer mística y comprometida, al igual que Santa Catalina de Siena, no en el claustro, sino en medio de las realidades más dramáticas de la Iglesia y del mundo de su tiempo. Toda una lección para hoy.

Les dejo con una soberbia película (no de las modernas sino la gran obra maestra de 1928) sobre el tema y con un enlace donde pueden apreciar el resumen de sus logrados primerísimos planos.






Adjetivada como una "sinfonía de primeros planos", la historia del juicio a Juana de Arco le sirve al director Dreyer para hacer uno de sus rigurosos ejercicios sobre las pasiones humanas y la actitud ante el sufrimiento. Glorioso blanco y negro, ritmo pausado y una bellísima Renée Jeanne Falconetti -actriz de escasas películas- para una de las joyas del cine universal. (Daniel Andreas: FILMAFFINITY) 


M.D.

martes, 3 de enero de 2012

Dos almas, dos estilos... ¿Dos Iglesias?

Oh tú, que muestras por tan brutal signo
un odio tal por quien así devoras,
dime el porqué -le dije- de ese trato



ESTILO I:

 Jean -Michel Gleize. FSSPX.
[En este punto del ecumenismo], las enseñanzas del Vaticano II están evidentemente en contradicción lógica con las doctrinas del Magisterio tradicional anterior, por lo que es imposible interpretarlas de conformidad con otras declaraciones contenidas en documentos anteriores del Magisterio de la Iglesia. 

[...] 

La doctrina sobre elecumenismo, según se expresa en el n.° 8 de la Lumen gentiumy en el n.° 3 del Decreto Unitatis redintegratio, contradice las enseñanzas de Pío IX en las proposiciones 16 y 17 del Syllabus, las de León XIII en la Satis cognitum, y las de Pío XI en la Animos mortalium.

Y en nota a ese texto añade el padre Gleizé:

El magisterio anterior afirma que fuera de la Iglesia católica, en las sectas cismáticas y heréticas tomadas como tal, no se da valor salvífico alguno y que la Divina Providencia no se sirve de estas sectas como medio de salvación. El Vaticano II afirma exactamente lo contrario.

ESTILO II:

Luis Fernando Pérez.  INFOCATOLICA


Ya sabemos que para un gran número de evangélicos españoles eso del ecumenismo es poco menos que un instrumento de Satanás -curiosamente coinciden en eso con los lefebvristas-


Ustedes mismos juzgarán oportunamente lo que se ve en cada estilo. Prescindiendo del contenido de verdad de la cuestión en juego lo que puedo decir es que uno es el estilo es el propio de un teólogo católico: detecta un problema (la contradicción del magisterio) y lo expone sin más atributos a la otra parte que la especificación del error tras haber expuesto donde se encuentra en orden a buscar una solución en la instancia superior. El otro estilo es el propio de alguien que pretende solucionar un problema mediante la propaganda agitadora de masas entendida al más puro estilo del Mein Kampf. Y cuando digo Mein Kampf no lo digo como simil gratuito o metáfora, sino como lugar filosófico de donde se toma esta idea de propaganda tan activa en el mundo contemporáneo. Dicho libro es toda una declaración programada de la voluntad de poder tan presente en los voluntaristas modernos de uno y otro lado. Pongamos una cita para iluminar este asunto de la propaganda:

El conocimiento en su forma pasiva corresponde a la mentalidad de la mayoría humana que es negligente y cobarde; el ser miembro obliga a la acción y es propio únicamente de la minoría.
Según eso, la propaganda tendrá que laborar incesantemente a fin de ganar adeptos. Y la organización concretarse rigurosamente a seleccionar del conjunto de los adeptos sólo a los más calificados para conferirles la calidad de miembros.
La propaganda orienta la opinión pública en el sentido de una determinada idea y la prepara para la hora del triunfo,en tanto que la organización pugna por ese triunfo mediante la cohesión activa, constante y sistemática de aquelloscorreligionarios que revelan disposiciones y aptitudes para impulsar la lucha hasta un final victorioso.

El triunfo de una idea, será posible tanto más pronto cuanto más vastamente haya obrado en la opinión pública la acción de la propaganda y cuanto mayor haya sido también el exclusivismo, la rigidez y la firmeza de la organización,que es la que prácticamente sostiene la lucha
(Adolf Hitler, Mein Kampf; Parte II. Capítulo XI: Propaganda y Organización).



Los que hemos observado la deriva del portal Infocatólica no podremos sino notar la tremenda coincidencia de las definiciones de Adolf Hitler con el método usado en dicho portal. Sobre todo podemos verlas en la forma en que se trata a los que mantienen opiniones contrarias y adversas en distintos temas y no sólo en teología. Un resumen de dicha deriva lo tienen en el portal Infocaótica, en el resumen de cuentas que hicieron a finales de este año recién pasado.

Como saben nuestros seguidores de la primera hora, este paródico blog InfoCaótica surgió al desatarse una ofensiva general en el parodiado portal Infocatólica contra todo lo que oliera simplemente a una nueva categoría inventada por el “asesor espiritual” de dicho portal: el “filo-lefebvrianismo”. Esa ofensiva consistió en una avalancha de entradas a cargo de dicho asesor, acompañado de otros de igual (o peor) tenor por parte de algunos de los otros bloggers. Salieron como si hubiesen estado contenidos durante años una catarata de epítetos llenos de cristiana caridad, tales como “desobedientes”, “cismáticos” o “herejes”, junto al uso indiscriminado, injusto y (por momentos) paranoico del borrado de comentarios. Una IP o un seudónimo ya lo convertían a uno en “sospechoso” de filo-lefebvrisnismo y, por lo tanto, merecedor de toda clase de censuras… informáticas y de las otras. Y que, eventualmente, culminaría con el alejamiento de (al menos) un par de bloggers.

Creo que el presentar en su forma propia y aplicada por el nacionalsocialismo la deriva filosófica de la violencia como sistema de pensamiento introducida por Hegel en el mundo moderno es ilustrativa para entender hasta que punto las ideas del mundo moderno han cuajado en el modo de ser de muchos católicos. Si algo hizo Hegel fue introducir la violencia en las formas de pensamiento del mundo occidental: la resolución de un problema sólo se podría conseguir mediante violencia. No necesariamente una violencia física, sino adoptada sistemáticamente como resolución dialéctica que se impone desde el pensamiento y el mundo de las ideas al mundo de la doxa u opinión en la que se mueve la gente de la calle. El marxismo fue otro sistema nacido de esa visión hegeliana. No en vano, muchos de los que nutren las filas de los nuevos conservadores católicos, han sido antiguos marxistas. Abandonaron el marxismo en lo externo de sus afirmaciones, pero en la mecánica interna de la dialéctica hegeliana, siguen siendo hegelianos. Lo mismo pasa a las alas más conservadoras y radicales (idealistas de todo tipo y no sólo de la la izquierda hegelina) que asumieron la violencia hegeliana como forma de pensamiento y dede ella tienden a la división en la Iglesia.

Dos estilos opuestos: el de la caridad cristiana que trata de solventar un problema teológico rechazando el error, pero no a la persona, y el de la acción demagógica o agitadora de masas contra el prójimo que son contrapuestos.

Esto no quita que alguien, desde la caridad cristiana, pueda reconocer que en sus filas hay almas imperfectas que están necesitadas de formación y salvación tanto como cualquier otro y mucho más que las almas santas. Nadie puede juzgar a toda la Iglesia como pecadora por los pecadores que están dentro, pero lo mismo se puede predicar en grado participado y secundum quid a toda institución (el secundum quid es porque obviamente sólo la Iglesia es santa por fundación). No podemos negar que la radicalidad hegeliana llega también a ciertos sectores del tradicionalismo y acaba en deformaciones de todo tipo tanto como en los neoconservadores. Pero lo grande de un estilo (y ahora me fijo en el estilo de la Fraternidad) es que se reconoce la imperfección de dichas almas y no se las margina mientras que en el otro se las desecha en virtud de un puritanismo nada católico y muy protestante (no olvidemos tampoco que Hegel estudió en un seminario protestante). Comparemos estos dos textos:


Mon. Fellay
Quisiera decir una última cosa: algo está cambiando, y en cualquier cosa que cambia hay almas sedientas, ellas vienen del estado desastroso de la Iglesia hoy en día, ellas no llegan como almas perfectas pero hay que ocuparse de ellas. Hasta hoy hemos tenido una actitud de defensa. Sin embargo no hay que tener miedo de introducir un elemento de ataque, un elemento más positivo: ir hacia los otros para tratar de ganarlos dando prueba de la prudencia más grande, pues la hostilidad no se ha terminado.


Santa Teresa del Niño Jesús
He notado, y es muy natural, que las Hermanas más santas son las más amadas… Por el contrario, a las almas imperfectas no se las busca… se evita su compañía… Pues ved la conclusión que saco de todo esto: En la recreación, en la licencia, debo buscar la compañía de las Hermanas que me son menos agradables y cumplir con esas almas heridas el oficio del buen Samaritano. Una palabra, una sonrisa amable, bastan a veces para alegrar un alma triste… Deseo ser amable con todas –particularmente con las Hermanas que me son menos agradables– para complacer a Jesús y seguir el consejo que él nos da en el Evangelio».


Como digo, ustedes juzgarán oportunamente porqué no hay unidad en la Iglesia.

M.D.