lunes, 2 de enero de 2012

Liturgia Neocatecumenal. Una imagen vale más que mil palabras

Así pues no interceptan su mirada
nuevos objetos, y no necesitan
recordar con conceptos divididos

"Una imagen vale más que mil palabras". Es una frase que ya he usado antes. Una frase muy común que todos hemos usado alguna vez. Es una enseñanza sapiencial del saber popular que podríamos aplicar al rumor que alguien se empeña en correr por todos lados sobre la aprobación de la litugia neocatecumenal. Les dejo con esta imagen y ustedes mismos, sin necesidad de erigirse en nuevos Dan Brown saquen sus conclusiones:

"Ultima Cena" por Kiko Arguello
Creo que es fácilmente comprensible el reparo que tantos tienen a la visión litúrgica neocatecumenal, máxime cuando esta se analiza a la luz de elementos tradicionales de la liturgia y de la misma teología. Obviamente, los que ignoran tales elementos son los que se prestan a decir que todo cabe y que todo es posible. 

A veces tampoco cabe hablar de ignorancia, sino de una tendencia muy extendia en personas muy piadosas  y muy instruidas que tiene su origen en un voluntarismo teologal y un inmanentismo teológico destructor de toda catolicidad. Siguiendo el título del tema les dejo una muestra verídica de a donde pueden llegar tales personas. Lo que sigue no lo ha dicho un progresista exaltado, ni una persona que en principio no sea piadosa:

A la pregunta de un brujo africano invocando a una deidad pagana en el suelo sagrado una iglesia de Asís responde así:

En realidad, el asunto, analizado de manera más serena y objetiva, en cuanto a "profanación de suelo Sagrado", no tiene mucho más trascenencia que el poner una fotografía y decir unas palabras elogiosas en un Templo Católico a aquel pariente que se las daba de comunista el día de su funeral.

Sobre el poner una estatua de Buda o de Lutero en lo alto de un altar, concretamente encima del sagrario, responde de esta manera:

En principio, en efecto, no pasa nada porque NO se trata de un culto idolátrico que ofenda a Dios

Esto lo corona el subsodicho con esta afirmación:

Vamos, incluso en determinadas circunstancias colocar una imagen de Nuestra Santísima Madre sobre el Sagrario podría no ser correcto.

Ustedes mismos pueden juzgar las afirmaciones. He hablado de persona instruída, pero claro. No me refería a instrucción litúrgica. Desde el concilio la instrucción litúrgica está en desuso. Es la señal más clara de lo vapuleada que ha sido la lex orandi y lo secundaria que se la considera. 

Para empezar está totalmente prohibido en la Iglesia Católica el colocar nada encima de un sagrario ni el que este sirva de base a relicario o imagen alguna. Siempre es inconveniente poner una imagen sobre el sagrario, sea de Nuestra Madre o cualquier otra. No digamos ya una profana. Esto es a causa del respeto debido por la latría a quien se custodia en el sagrario y que hace que las normas dadas al respecto deban conservar. Basta para ello consultar el decreto de junio de 1973 Eucharistiae Sacramentum que confirma todas las normas anteriores en uso al respecto que, por tanto, siguen vigentes en la Iglesia, y que incluyen, por ejemplo, la obligación del uso del conopeo (hoy prácticamente extinguido). Sobre el sagrario sólo se permitía coronarlo con una cruz pequeña.

Pero creo que hay que profundizar más que convertir esto en una mera muestra de quien sabe más liturgia. Se trata de comprender el porqué del cambio tan drástico en la liturgia para poder aplicar las causas que den lugar a la verdadera reforma litúrgica tan necesaria en la Iglesia.

Al final la liturgia es la que sufre las consecuencias de la perversión de admitir el modo filosófico del mundo moderno, donde lo sacro lo es, en el sentido en que un sujeto lo considere y no tanto en el sentido objetivo que tiene. No es de extrañar que se piense que un acto sacrílego deje de serlo si el sujeto que lo presencia no se lo toma ofensivo. Es la suma impiedad, aquella de la que hablaba Santo Tomás, justificada por la inversión antropológíca de la teología como suma piedad.

En las comunidades neocatecumenales bajo mucha vida teologal y piedad se vive esta contradicción conciliar que más tarde o temprano debía aflorar en forma de "nuevo movimiento" o sea: institucionalizarse de algún modo en la Iglesia tras la constitución conciliar de haber sumido el pensamiento moderno como modo de hablar a los hombres. El inmanentismo y el voluntarismo que, para mi, es la principal expresión de ese objetivamente horrendo cuadro del principio.

La inversión antropológica de la piedad objetiva litúrgica parte del error de afirmar cosas como la de la nota 13 de la carta Dominicae Cena:  "Es de señalar que el valor del culto y la fuerza de santificación de estas formas de devoción a la Eucaristía no dependen de las formas mismas, sino, más bien, de las actitudes interiores." que es algo totalmente cierto, pero prescindiendo del contexto filosófico adecuado (aquel de la filosofía perenne) donde la Iglesia contemplaba la vida teologal de la persona: lo interior se desarrollaba en lo exterior de modo objetivo y no subjetivo. Por tanto esas normas santfican en la medida que son "objeto" de la piedad de los fieles y la expresan y la encauzan y no bajo la equivocada percepción de que son cosas secundarias de las que se puede prescindir alegremente en función del sujeto por una comprensión más o menos inmanente o un dictado más o menos voluntarista.  Sólo en la liturgia celeste, por razón de nuestra inmersión inmannente en Dios por el "lumen gloriae" prescindiríamos del conocimiento objetivo por ser nuestro único objeto de conocimiento la apropiación subjetiva de Dios por donación excelsa suya. Lo expresa perfectamente la cita de Dante con la que encabezo este tema. Tratar de hacer eso en la tierra, no es sino un principio errado.

El voluntarismo litúrgico no sólo muestra sus perniciosos efectos en la inversión de la piedad objetiva, sino también en otro efecto pernicioso: el arqueologismo litúrgico, condenado por Pio XII en estos últmos tiempos. Por este medio el voluntarista tiende a mover su piedad en torno a un objeto (es imposible evitar la intencionalidad objetiva de nuestra mente) y evitar el relativismo por la voluntad de asumir lo pasado como la norma suprema. Es un salvavidas que le evita caer en el caos litúrgico, puesto que es piadoso y aprecia la liturgia, sólo que no logra evitar que introduzca más caos sobre lo que ya de por sí su actitud inmanente ha hecho ya caótico por prescindir de su objeto.
Pensemos por ejemplo en quien pierde el sentido objetivo del latín en la piedad litúrgica. La liturgia en lengua latína pasa a ser un caos. Algo inasumible, que no entiende y que le aleja del misterio. La solución es la vuelta arqueologista: los apóstoles hablaban la lengua de las comunidades a las que se dirigían, luego la liturgia más excelsa no necesita de lenguas sagradas, que vienen a ser un añadido posterior que le quita toda la riqueza y profundidad con la que se vivía en las primeras comunidades. Toda la tradición multisecular de la Iglesia cae con esta simple afirmación de apegarse a lo arqueológico. Incluso se prescinde del valor simbólico de las tres lenguas sagradas en el título de la cruz (arameo, griego y latín) sobre el sacrificio que da origen a toda liturgia. Pero el voluntarista queda contento porque ahora ha encontrado un orden en su caos. Apliquemos a esta solución arqueologista el principio de inversión de la piedad objetiva que hace del interior del sujeto la expresión litúrgica fundamental y es perfectamente comprensible (aunque no asumible) que el magisterio no haga sino ceder y ceder ad experimentum pues el objeto ya es sólo mera cosa secundaria mientras la experiencia vital del sujeto que cambia de un objeto a otro es lo que cuenta, aunque no sepa ya ni sobre qué cosa está cambiando.

Como muestra final de otro tipo de voluntarismo que busca huir del caos de su inamnencia puedo poner el sujeto de las citas del ejemplo anterior sobre el sagrario. Digamos que es de los muchos que mantienen que el comulgar de rodillas allí donde se pide comulgar de pie es una falta de delicadeza con el Señor por la desobediencia con la que se comulga. El voluntarismo que se vierte en obediencia acaba imponiendo finalmente también su "voluntad de poder" sobre la piedad objetiva de los fieles católicos. Y así no es de extrañar que toda una comunidad decida algún día que nadie puede estar de rodillas como expresión sublime de un nuevo voluntarismo litúrgico que se erige en objeto de sí mismo cuando ya se ha olvidado el objeto real: la Tradición de la Iglesia que ha visto en el arrodillarse la expresión genuina de la adoración de Cristo que viene a nosotros, según aquella expresión de San Pio X, "lo que se espera se recibe de pie, pero lo que ya se tiene se recibe de rodillas".Gracias a Dios, el tema de impedir arrodillarse es tan flagrante que hasta ahí la Santa Sede no ha llegado por el momento, aunque a punto estuvo.  Me pregunto que pasaría si alguien de los neocatecumenales decidiera ponerse de rodillas para comulgar siempre. ¿Pasaría los escrutinios? Esa es otra cuestión que se podrá analizar una vez conozcamos toda la doctrina que se enseña en el camino. De momento es un arcano (otra forma de arqueologismo).

M.D.

Nota: corregido el principio pues por error en la edición no salía el refrán "una imagen vale más que mil palabras" que originariamente iba incluído en el título.

sábado, 31 de diciembre de 2011

La desgracia de no saber latín (I)

Mas sigue con la vista mientras yo
te voy hablando, y mira los patricios
de este imperio justísimo y piadoso.

La colegialidad no es nada nuevo esto, me dirán ustedes. Desde la colegialidad proclamada en el Concilio Vaticano II tenemos la cadencia continua de que esta se dispara a todos los niveles olvidando el sentido latino de la palabra collegium que no es tanto el de un conjunto de iguales sino el de un conjunto unido en base a una ley que le da consistencia. Del colegio de arquitectos al colegio de monjas incluso parecería una noción tradicional cuando se insiste en ella ignorando distinciones. No es tan tradicional cuando con ello se da a entender una especie de legalidad, igualdad y fraternidad aplicada a la sociedad privada.

Tradicional es que en la Iglesia se hayan aplicado nociones que tienden a mantener la institución jerárquica de la misma y que eran usualmente tomadas de la cultura romana en la que se desarrolló. Una de las más hermosas es la de princeps y uno de las más populares pontifex. Si el título de Sumo Pontífice se aplicó al Papa como forma de afirmar su potestad espiritual sobre el poder temporal (no sin una larga discusión sobre el origen pagano del mismo y con algunas oposiciones) a los cardenales se les aplica por excelencia el título de "Principes de la Iglesia", aunque no sólo es de ellos este título, como tampoco es exclusivamente del Papa el de "pontífice". Todo obispo es pontífice para su diócesis y de ahí que la Misa propia del obispo se llame Pontifical, pero para distinguir la función vital del obispo de Roma se llama a este "Sumo Pontífice".
 
Usualmente se entiende por príncipe al herdero de un rey. Pero no es ese el sentido latino de la palabra, que siempre fue el de alguien de peso y que dentro de un cargo era el título dado al superior. Así tenemos que al Papa se le llama muchas veces "Princeps Ecclesiae" o también "Princeps Apostolorum". San Miguel Arcángel también es tradicionalmente designado "Princeps Ecclesiae", aparte de su tradicional cargo de Jefe de los Ejércitos Celestiales, aunque creo que aquí el título de Principe recuerda más al latino que se aplica a los rangos superiores o los jefes dentro de la oficialidad de los Ejércitos y sería una especie de alusión por oficio al "Exercitum Ecclesiae princeps". En este sentido latino de persona principal los cardenales son designados "Principes de la Iglesia". Son las personas de mayor peso dentro de la Iglesia y normalmente las que se designan para dirigir los diversos dicasterios de la Santa Sede, aunque tal rango no es esencial a la misión de la Iglesia como sí lo es el de obispo. Es pues parte de la articulación histórica de la Iglesia, como lo son términos territoriales como Diócesis y Parroquia.

Que el título de príncipe no es el de heredero se comprueba fácilmente porque aunque es usual el que un cardenal sea el elegido papa en un cónclave, esto no tiene porqué ser así. La única condición para ser electo papa es estar bautizado y ser susceptible de ser ordenado obispo (de hecho no tiene ni que estar ordenado de orden alguno a la hora de ser elegido. como ha sido algún caso).

Que el título de príncipe no es un concepto político sino organizativo o funcional dentro de una sociedad jerarquizada se muestra facilmente por todo lo dicho. Dicho título se subyuga siempre a la institución jerárquica de la Iglesia que se basa en el orden sagrado, como consta por su origen histórico que era el título dado en la Iglesia a los clérigos de la ciudad de Roma por su cercanía al Papa.

Entramos ahora en uno de los términos más complicados de entender para la mente moderna: el de senatus. El senado latino no era para nada lo que hoy día entendemos democráticamente como senado o cámara legislativa superior elegida por sufragio universal, sino que su sentido originario era el de una institución de consulta y ayuda para la monarquía. Obviamente los constituyentes del senado serían personas principales o príncipes de entre el pueblo, dotándolo así de un carácter aristocrático que hoy en día permanece oculto entre las bambalinas de lo que llamamos "la casta política" que es la nueva aristocracia comprada, según algunos, al servicio de una aristocracia de sangre judía de orden superior. La evolución del senado romano durante la república y su reducción a través de los edictos imperiales que adquirieron poder propio por encima del senado no es sino la muestra de algo que se había salido de madre, por decirlo así. Un poder consultivo y ambicioso de personas principales, cuya fama normalmente venía acreditada en principio por el servicio militar para la Patria, pues en Roma el auténtico poder era el que contaba con el beneplácito del Ejército como consta por la guerra civil entre César y Pompeyo y la posterior sujección del Senado al Imperator. La usurpación por determinadas familias de este cargo senatorial no hace sino confirmarnos que era un elemento aristocrático y darnos una idea de la ambición que se movía en Roma entre la oligocracia por un lado y el poder militar habilmente aprovechado por un general estrella por el otro.

Ahora tras todo lo dicho, a cuadros se me quedó el concepto cuando he visto que a los cardenales se les llama "Senadores de la Iglesia" en un mundo donde la palabra senatus ha perdido igual que en príncipe (que ya sólo queda para los cuentos de hadas), su sentido latino para pasar a ser un mero elemento democrático nada jerarquizado y donde se puede acabar malentendiendo la misma idea de la constitución jerárquica de la Iglesia. De hecho ese tender a recuperar el término "senadores de la Iglesia" frente al de príncipes nos da idea de que no se sabe mucho latín. No digo nada si se sigue utlizando sin especificar y sin saber latín, el término tradicional de "senado de la diócesis" al presbiterio de cada obispo. El olvido del latín y de las instituciones romanas a este respecto nos puede deparar la sorpresa de encontrarnos con una Iglesia totalmente distinta a aquella que acogió el significado cultural que dichas palabras tenían en el Imperio y que jamás pensó en usarlas con el sentido moderno que se le da hoy en día.

Un propósito para el año nuevo: aprender latín.


M.D.

jueves, 29 de diciembre de 2011

III Edición de las campanadas de fin de año

Apresurarse vi por todas partes
y besarse a las almas unas a otras
sin pararse, felices de tal fiesta

Hace un par de años que un grupo de católicos gustamos de reunirnos virtualmente la noche de fin de año para rezar, charlar y divertirnos un rato. Esto no es ninguna novedad. Las vigilias de fin de año son cosa tradicional en la Iglesia. 

Lo que aportamos de novedad es que mientras que algunos tienen a bien celebrar ese momento sin mucha crítica al espíritu pagano que lo ha suscitado -supersticiones variadas incluídas- nosotros nos reímos de todo eso y con buen humor proclamamos nuestro derecho como cristianos a pasar olímpicamente del espíritu pagano del mundo y a no atender esa entrada de año con más consideración que una noche más de las tantas que solemos pasar en este mundo virtual. O sea, que nos reimos de eso mismo: de la entrada del nuevo año y lo hacemos porque para nosotros el nuevo año entró con el primer domingo de Adviento y el paso civil sólo importa en cuanto al cómputo (utilidad) y poco más.

Como es habitual también celebraremos la noche de reyes de la misma manera mostrando su verdadero sentido de Epifanía de Nuestro Señor frente a la degradación de la fiesta que se hace mediante el engaño a los niños camuflado como "ilusión" y su materialización comercial.  

Ni que decir tiene que aunque no compartan esta radicalidad -a la que no obligamos a nadie pero en la que nos reimos de todos- están invitados a la velada, que acontecerá desde las 23:00 horas del día 31 (hora de España y pasará por los distintos husos horarios de los participantes hasta bien entrado el día siguiente) y a la que se pueden unir a la hora que les apetezca.

Durante dos años hicimos estas veladas en los foros de catholic.net. Este año la haremos en un foro creado para el momento y en el que desde ya se puede inscribir el que desee participar.

Un saludo a todos y especialmente a Eagleheart que ha resucitado este espíritu.

MD

miércoles, 28 de diciembre de 2011

¿Será una inocentada del Padre Iraburu?

Así se fue, y allí me abandonó
el dulce padre, y yo me quedé en duda
pues en mi mente el no y el sí luchaban.

Imagínense que se publica un artículo serio de teología donde se expone que no se está de acuerdo en A y B con la escuela contraria y que tampoco se está de acuerdo en la forma de solucionar el problema que da lugar a A y B por la inconsistencia con la que se presenta por dicha escuela. Como es un artículo de teología y no una mera exposición de posiciones, se pasa acto seguido a analizar la inconsistencia y el núcleo de la discusión adopta un cierto nivel donde se acaba como en todo artículo con unas conclusiones.

Supongamos que otro teólogo en respuesta a ese artículo cogiera el enunciado en que no se está de acuerdo con A y B y aquel donde se afirma la existencia de la inconsistencia y omitiendo todo el desarrollo teológico del artículo y la demostración de sus afirmaciones se limitara a decir que como es una posición contraria a la suya y que tantas veces ha demostrado que es contraria el artículo queda refutado.

La respuesta es obviamente que lo que gratis se afirma gratis se niega, o sea: que ese modo de proceder es una falacia lógica que nada refuta porque en ningún momento analiza el desarrollo de la inconsitencia que hace tal artículo y se la desmonta paso a paso limitándose a señalar que no comparten la misma opinión y que muchos autores lo han refutado. Es más la omisión del desarrollo en realidad es la omisión del núcleo del problema que es netamente eclesiológico y donde se dilucida la esencia del magisterio de la Iglesia, y el obrar falaz va más allá convirtiéndolo todo en un mero dilema moral de mantener la setencia o su contraria y por tanto falseando los términos del debate mismo tal como está planteado.

Pues esto es lo que ha hecho hoy el Padre Iraburu con el artículo del Padre Gleize que era una respuesta de alto nivel al planteamiento de Fernando Ocáriz y con todo el peso de alguien que, como Ocáriz, ha participado en los debates en Roma por la parte de la Fraternidad.
He pensado en un primer momento que hasta podía ser una inocentada muy sutil, pero no. Lamentablemente, no lo es. El Padre Iraburu responde así al artículo.

La prueba del algodón para la que no hace falta saber italiano y que cualquiera puede comprobar es que mientras que el artículo de Iraburu hace un resumen que se para en el punto séptimo del artículo del Padre Gleize, el artículo consta en realidad de trece apartados. El Padre Iraburu ha omitido más de la mitad del artículo y precisamente, como indicaba al principio, de la mitad hasta el final, aquella parte donde se aborda el núcleo de la discusión y el planteamiento estrictamente teológico tras exponer las posiciones y el contexto del desencuentro, como se suele hacer en todo trabajo que se precie.


Esto muestra dos cosas: una es que hay mucho nerviosismo en el lado infocatólico porque no se difunda ni se entre al legítimo debate teológico que ya es parte de la teología católica gracias, en gran parte, a Gherardini (es redundante pero habría que preguntar al Padre Iraburu si toda su moralina piadosa post falaciam se la dirigiría también al decano de los teólogos italianos y antiguo profesor del Laterano a modo de una equivalencia al "hay que excomulgar a Gherardini") y a otros. La otra es que el bajo nivel del artículo de Ocáriz, ha quedado como un listón de altura para la teología infocatólica,queparece incapaz de ir más allá de sus presupuestos voluntaristas y por tanto, inmanentistas.

No es de extrañar que en base a esos presupuestos errados que confunden objeto y sujeto en tantos temas, el Padre Iraburu siga sin comprender que hay de malo en el violento principio hegeliano de oposición y división que ha introducido en el ánimo de sus  seguidores contra los católicos que presenten cualquier argumento opuesto al que ellos consideran "la regla" con el término "filolefebvrismo" al cual sigue acompañando de acusaciones graves más o menos veladas que no hacen sino exarcebar los ánimos católicos. Algo, y hay que repetirlo mil veces, que va contra la misma esencia del magisterio específico de todos los Papas (ante y después del concilio) en los últimos siglos sobre la necesidad de mantener la unidad católica y no calificar al contrario de modo que se le ponga fuera de la Iglesia, cosa que es propia de la jerarquía. ¡Ojalá hubiera sido una inocentada!


ACTUALIZACIÓN:

Preguntado el Padre Iraburu (no he sido yo, así que no castigue al preguntón) por qué no ha hecho lo mismo con el artículo de Gherardini que tradujimos en este mismo sitio al castellano, su respuesta ha sido la siguiente:

Porque Gherardini no incurre en las graves falsedades del escrito del P. Gleize. Y porque el escrito de éste, en unas semanas cruciales para el porvenir de la FSSPX, ha sido publicado en medios propios de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. 

Esto muestra la mente que hay detrás del blogger que dice haber dicho lo suficiente y remite a textos realizados para adoctrinar, de más un año de antiguedad, y cerrados a toda reflexión sobre el debate en curso que ha sido dado la vuelta por Gherardini. Dicha mente no es otra que la falacia que parte de un acto de voluntad de difamar a la Fraternidad previo al análisis racional de sus argumentos teologicos. Anotamos dos más:

1. No se puede hablar de falsedades de un artículo (el de Gleize) si uno ni siquiera se ha molestado en entrar al cuerpo del artículo y exponer las falsedades allí donde se muestran falsas, que no es en la propagación de las sentencias como falsas por la propaganda, sino en el análisis de los razonamientos empleados. Esos razonamientos sobra decir que son en la parte crucial los mismos de Gherardini: y que versan sobre el objeto del magisterio y su continuidad. Por tanto es una edción más de lo que gratis se afirma gratis se niega.

2. No he entrado antes a analizar la falaz valoración y atribución que hace Irabruru de los artículos de Ocáriz y de Gleize como si fueran posiciones oficiales. Es obvio que no tiene porque ser así y que más bien es parte de un debate amplio cuyo principio es negado por Iraburu, de ahí su atribución falaz a que uno tendría rango de posición de la Santa Sede y el otro de la parte cismática, por decirlo así. Ahora la cosa es que ignora a Gherardini porque este no ha publicado en medios de la Fraternidad, pero desde el principio omite Iraburu que en el órgano oficial de la Fraternidad se lleva tiempo publicando información y artículos sobre el debate en curso sobre el Vaticano II. Entre lo publicado y al pie del resumen que hace DICI del artículo del padre Gleize están varias referencias a trabajos de Gherardini y la publicación de la carta a la Santa Sede que firma Gherardini. No es honesto Iraburu cuando pretende obrar separando personas cuando en realidad coinciden an argumentos. Bueno, es honesto si su planteamiento es personaly afectado  y no según el método teológico. 

Así que nada de esto es respuesta que nos diga otra cosa distinta de lo que ya se ve: una metodología falaz.



M.D.

Ecclesia Dei inicia campaña

Era bastante en los primeros siglos 
ser inocente para estar salvado,
con la fe únicamente de los padres

Fuentes reservadas han informado de la presentación en audiencia privada en el Vaticano de una nueva campaña mediática promocionada por la Congregación para la Doctrina de la Fe desde la comisión Eclessia Dei para terminar de una vez por todas el asunto de la regularización de la FSSPX. Según el sacerdote y monseñor de la curia que ha ideado la campaña, doctor en economía y derecho canónico y con un master en marketing, se trata de "concienciar a todos los católicos cualquiera que sea su inclinación en lo que es la Iglesia: comunión más allá de ideologías y gustos litúrgicos". Con ello se pretende "crear una sólida base de inquietud que germine en la proposición de nuevos proyectos de futuro encaminados a la regularización total del estatus de la Fraternidad que abrirán paso a nuevos horizontes".

 El punto fuerte es la inclusión de este vídeo que será presentado en todas las diócesis con sus correspondientes congresos de puertas abiertas y mesas redondas en las que se invitarán a los miembros de la Fraternidad que quieran asistir. El "sketch" cuenta con la intervención estelar de Paloma San Basilio y de otros actores menos conocidos y consiste fundamentalmente en una canción. "El que canta bien ora dos veces, como decía San Anselmo" dice alegremente el autor de la novedosa idea mientras un curita joven al oído le corrige rápidamente "San Agustín, padre, San Agustín". Como quiera que sea, aquí va el vídeo:
Preguntado por los asistentes el porqué esa inclusión final de una conocida marca de turrones, la respuesta ha sido precisa: "Es una nueva forma de financiación de la campaña, de la que podemos decir que no ha costado apenas nada a las arcas de la Iglesia, seguimos con ello el ejemplo de la última JMJ donde al final tendremos no sólo el grato beneficio espiritual, sino también el justo beneficio material". 

Esperamos que la avispada campaña muy en el estilo y profundidad de la "Nueva Evangelización" consiga su propósito y próximamente podamos darnos todos el beso de la paz en una gran Eucaristía concelebrada por el Papa y los obispos de la Fraternidad. Y como es de todos sabido, los besos y abrazos dan igual que sean en latín o en lengua vernácula.

M.D. 

martes, 27 de diciembre de 2011

Finanzas y financieros...

Esto engorda al cebón de San Antonio,
y a otros muchos más cerdos todavía,
que pagan con monedas no acuñadas.

Noticia esperada: se acerca "la misa de las familias" (ya cada vez con menos propaganda y fervor por los números inflados, aunque se nos haya invitado a todos los fieles del universo mundo)

Noticia inesperada: se necesita financiación y se ingenia el sistema de financiarla por móvil.

Al final lo de siempre, poderoso caballero es don dinero... ¿A qué meterse en tales celebraciones si al final se han de cargar sobre la gente que cada año es más pobre y necesitada?  ¿No hay medios de hacer la cosa más barata y sin que cargue gasto alguno sobre el fiel más allá del acostumbrado estipendio? Cuidado con hacer parecer estas cosas un negocio porque al final se acaba generando luteros y tocarán los violines de como la ambición de ser en lugar del enseñar y exigir el ser terminó por mostrar lo rutinario y mundano de tales actos.

Por otro lado, lo que sí se muestra ya es que, caído el poder socialista , los que se hubieran prestado gustosos a financiar tales actos de manifestación pública tan susceptibles de ser lugar de propaganda de la oposición han pasado a considerarlos como dispensables y seguramente no aportan lo que daban otrros años. De ahí que el ingenio de los organizadores se las tenga que componer para sacar nuevas formas de financiación. En fin, que no aprenden nada ni aprendemos nada de esta curiosa conjunción de política y religión en la España de hoy donde apenas nadie es católico y el que lo es lo es según su cuerda y no tanto según el corazón de la Iglesia, que está con las familias y con las familias más pobres y los pobres que no tienen ni familia a la que acudir en estas fiestas. 

Sólo una pregunta al corazón del católico avispado:

¿Hay algo más esperpéntico que hablar de financiación de una Misa y que para nada signifique eso las tradicionales fundaciones por determinados sufragios?

M.D.

sábado, 24 de diciembre de 2011

¡Feliz Natividad de Nuestro Señor Jesucristo!



De un águila soberana
hermoso Fenix naciste;
y por eso entre estas pajas
segunda hoguera revives.
Perla preciosa...
Prenda de el alma.
Destierra, mi niño hermoso,
de el mundo tantos malsines.
Paxaros, que con sus uñas 
son de rapiña subtiles.
Perla preciosa...
Prenda de el alma.


(De un villancico cantando en la Catedral de Málaga el día de Nochebuena de 1751)